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University of Toronto
http://www.archive.org/details/cronicadedalvaroOOflor
CRÓNICA
DE D. ALVARO DE LUNA,
CONDESTABLE DE LOS REYNOS
DE CASTILLA Y DE LEÓN ,
MAESTRE Y ADMINISTRADOR
DE LA ORDEN Y CABALLERÍA
DE SANTIAGO
LA PUBLICA CON VARIOS APÉNDICES
DON JOSEF MIGUEL DE FLORES,
SECRETARIO PERPETUO DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
SEGUNDA IMPRESIÓN.
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EN MADRID:
EN LA IMPRENTA DE D. ANTONIO DE SANCHA,
AÑO DE M. DCC. LXXXIV.
Se hallara en su Librería en la Aduana vieja*
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III PROLOGO
DE ESTA EDICIÓN.
LA Crónica del Condestable Don Alvaro de Luna es substancialmente lo mismo que la del Rey Don Juan el II. de Castilla > y asi tiene lugar en esta colección. Las dos comprehen- den los principales sucesos militares y politicos de aquel reynado *? porque el Condestable intervino en todos y ó con su valor y esfuerzo l > ó con su direc- ción. Y ambas contienen un periodo de tiempo casi
igual 2.
* 2 Se
i En el capitulo ultimo de las clarados del Condestable. Generaciones y Semblanzas orde- Las Cartas de el Bachiller Fer- nadas por el noble Caballero Fer- nan Gómez de Cibdareal , y la nan Pérez de Guzman se dice, que Crónica del mismo Rey presentan no tuvo grande lugar de mostrar una grande copia de testimonios, en las armas la opinión, que tenía que autorizan esta verdad, de ser esforzado. Pero no le niega Por esta contradicion poJria du- este Autor la justicia con que ha- darse , si el Autor de la Crónica ci- bia adquirido aquella opinión; pues tada fue el que compuso el ultimo confiesa que en aquellas ocasiones, capitulo del Tratado de las Gene- que dá á entender fueron pocas, raciones y Semblanzas. Y la duda mostró buen esfuerzo. se fundaría mejor , haciendo com- Lo cierto es que en todo el pro- binacion de los lugares que hay greso de su vida ocurrieron mu- opuestos en las dos obras , que no chos lances , en que acreditó su va- apoyándose en las razones de donde lor y ciencia militar, asi en las guer- lo infiere el que escribió el Prolo- ras con los Moros de Granada , co- go, que se halla en la ultima edición mo en las civiles que hubo en el de la misma Crónica , de que se Reyno subscitadas por el Príncipe tratará después. Don Enrique, los Infantes primos 2 El Rey Don Juan el II. del Rey Don Juan y los Ricos- sucedió en la Corona en 25. de Di- hombres de Castilla enemigos de- ciembre de 1406. de edad de vein- te
IV
Se ha estimado conveniente dar en un Pro- logo razón de la obra y de la presente edición. En él se investigará el tiempo en que se escribió, su Autor j su sistema de Cronología y su estilo : y se expondrá la diligencia con que se ha procu- rado darla corre&a y y adornada con algunos Apén- dices.
El tiempo en que se compuso esta Crónica se colige de lo que su Autor expresa en su principio, y en su conclusión.
En esta dice que no podia hablar del Con- destable con propiedad quien no lo huviese visto 3 . Y en el titulo I. indica que la empezó poco tiem- po después de su muerte \ porque da noticia de que entonces vivía Don Rodrigo de Lima Arzobis- po de Santiago.
Este Prelado murió en el mes de Julio de 1460. separado violentamente de su Iglesia por el Conde de Trastamára , y otros Caballeros , y fue
te y dos meses , y murió en el de 1454. Y Don Alvaro de Luna fue á la Corte en el Carnabal del año 1408. y acabó su vida en el de 145 3.
3 Pag. 386. „ Que era cosa ,, maravillosa el grand tiento con ,, que apoderaba el caballo en que ,, cavalgaba , é la manera como to- „ maba la lanza , é como se ponía „ el espada en la mano , quando „ había de ferir , é como le esta-
se-
,, ban las armas , é que ayre é con- ,, tinencia de caballero levaba con ,, ellas, i Esto quien tan bien te lo ,, podria descir , como él lo sabia „ fascer ? ¿ Nin como podras tu con- „ siderar quanta abtoridad tenia el ,, Maestre , quando estaba asenta- ,, do , é quanta gracia quando es- ,, taba levantado , é que continen- „ cía quando se paseaba, s^ tú non ,, le oviesses 'visto ? (i
V
sepultado en la Iglesia del Padrón.
Gil González Davila trae su epitafio en el Tea- tro Eclesiástico de la Santa Iglesia de Santiago 4 y y dice asi:
SEPULTURA DEL REVERENDÍSIMO SEÑOR D. RODRIGO DE LUNA. FALLECIÓ EN EL MES DE JULIO AÑO DE M. CD. LX. ESTA OBRA MANDO HACER EL HONRADO D. PE- DRO DE SOTO , CARDENAL 5 Y CRIADO DE SU REVERENDÍSIMA SEÑORÍA.
De la confrontación de estos dos lugares re- sulta y que esta Crónica se empezó entre el año de 1453. en que murió Don Alvaro , y el de 1460. en que falleció su sobrino.
Imprimióse en Milán el año de 1 546. El mo- tivo de haberse hecho la edición en aquella Ciudad, fue el hallarse por Capitán de la Guardia de su For- taleza Don Alvaro de Luna , bisnieto del Condesta- ble y que parece se llevó consigo el original con este designio.
En aquel año el Emperador Carlos V. hizo merced al referido Don Alvaro de la Encomienda de Cabradilla , como consta de la Cédula que cita Pellicer 6 > despachada en Ratisbona á 3 1 . de
Ju-
4 Tom. I. cap. 17. pag. 77. denales , y á todas las que hay en
5 ElPapaPASQUAL ll.entiem- ella concedió la gracia de las mi- po del primer Arzobispo de San- tras, que usan en las procesiones so- tiago Don Diego Gelmirez institu- lemnes.
yó en aquella sanra Iglesia siete 6 Informe del origen , y suce-
Dignidades con el Titulo de Car- sionde la Casa de Sarmiento p. 90.
VI
Julio j y refrendada de Francisco Eraso.
Gaspar Barraros llegó en el mismo año á Mi- lán y y da noticia de que estando alli , se hizo la impresión 7. Aunque al Capitán Don Alvaro llama nieto del grande Condestable de Castilla , y Maes- tre de Santiago Don Alvaro de Luna, era segundo nieto, hijo de otro Don Alvaro,, que fue II. Señor del Estado de Fuentiduefía.
Este murió mucho antes del año de i 546. en que se publicó la Crónica ; porque en el de 1525. su hijo primogénito Don Pedro fundó nuevo Mayo- razgo de aquel Estado y de que fue el tercero po- seedor : lo que no haria si viviese su padre 8.
Hablando Barreiros del Autor de la Crónica, so- lamente dice y que la compuso en lengua vulgar un criado del Condestable y sin expresar su nombre ni su destino : y era natural lo hubiera explicado > si lo supiese.
El afeólo y y proligidad con que refiere los
movimientos y palabras y propiedades del Maestre,
califican que era persona empleada en su servicio.
Y esto es lo que únicamente se puede congeturar ,
y afirmar con solidez acerca del Autor.
El
7 Barreiros dá esta noticia en „ caminho que fez Gaspar Bar-
el fol. 241 de la Relación que es- itreiros o anno de MDXLVI. co-
cribió del viage que hizo en el año ,, meneando na cidade de Badajoz
de 1 546. Esta Relación se imprimió ,, enCastella te áde Milán en Ita-
e«n Coimbra en el de i^ói.conel ,, lia.' ' Es libro raro, curioso y útil,
título de ,, Chorographia de al- 8 Pellicer en el Informe cita-
,, guns lugares questam era hum do , fol. 89. b.
VII
El Doctor Don Pedro S alazar de Mendoza, que tanto conocimiento tenia de la Casa del Infantado, como que procedía de ella , no halló en su Archivo noticia alguna del nombre y ni empleo del que com- puso la Crónica de Don Alvaro.
Dice este diligente escritor , hablando de los sucesos del Condestable 9 que » la verdad contiene » una Historia suya y que se ordenó al tiempo que " pasaban las cosas y por hombre desapasionado,, " que merece se le dé entero crédito, u Si hubiera sabido quien era un hombre de este me'rito y no lo hubiera callado.
Sin embargo D. Josef Pellicer la atribuyó a un D. Antonio de Castellanos , y la cita con su nombre en varios lugares IO . Pero no da noticia de quien fuese este Autor , ni expone las razones que le obligaron a estimar por obra suya una anónima , siendo asi que tenia visto el silencio de el Doótor Solazar.
Debió sin duda señalar la fuente > y dar las pruebas de este descubrimiento \ pues los puntos re- lativos a la Historia literaria merecen ser tratados con mucha diligencia y circunspección.
Como Don Nicolás Antonio vio que Pellicer afirmaba esta especie en varios lugares , y le tenia
por
9 Num. v. de los Apendic. tado , fol. 33. b. y fol. 85. y en el §. 2. pag. 459. col. 1. vers. La Memorial del Conde de Miranda verdad. fol. 37.
10 Pellicer en el Informe ci-
VIII
por hombre muy prolijo en estas investigaciones, no estimó por preciso hacer mas examen > y la adjudicó al mismo Autor , de quien no tenia mas noticia. 1 F Y no da mas pruebas que las citas de Pe- llicer y que trae al margen.
No supo Don Nicolás Antonio quien fue el que publicó la Crónica en Milán. Si hubiera visto el lugar que se ha citado de Gaspar Barraros > lo sabría : y que el motivo que tuvo para la edición, flie ser bisnieto de aquel varón famoso.
Frankenau en su Bibliotheca Heráldica I2 para dar mas autoridad a la opinión de ser Don Anto- nio de Castellanos Autor de esta Crónica > dice , que asi lo manifiestan muchas veces Don Josef Pe- llicer y y Don Nicolás Antonio. El primero de estos dos Autores trae en varios lugares la noticia ; pero el segundo solamente en uno , y Frankenau no cita mas.
No pueden alegarse dos Autores por aquel modo de pensar , para darle mayor corroboración; porque realmente hay solo uno > Pellicer. Don Ni- colás Antonio no hizo mas que referirse á su testi- monio y persuadiéndose á que , quando lo afirmaba decisivamente y lo tendría muy bien averiguado.
El Doétor Don Francisco Cerda y Rico y que
tie-
II Bibüoth. Vet, lib. 10. cap. tellanos hominem aliunde igno- 6. num. 320. & 321. ibi : edidit tuni. nescio quis : : Antonium de Cas- 12 Pag. 34.
IX
tiene dadas pruebas de su erudición _, y especial- mente de sus progresos en la Historia Literaria > vino á incurrir en lo mismo que Don Nicolás An- tonto , á quien regularmente sigue en sus Apéndices á el Compendio de la Retórica de Vosio. Creyó que tendria bien examinada esta noticia , y no titu- beó en adoptarla como cosa cierta y y demos- trada r3.
Como Pellicer no expresa los fundamentos de su opinionj puede darse lugar a una conjetura vero- símil. Alguno confundió el Autor con el Impresor,, y viendo que este tenia el nombre y apellido de An- tonio de Castellono l* llamó al Autor D. Antonio de Castellanos. Tal vez lo expresarla asi en alguna co- pia que llegó á manos de Pellicer , y éste lo creyó sin mas examen. Con menos motivo se suelen pa- decer semejantes equivocaciones.
Pero como quiera que sea , no habiendo expuesto sus razones , no se puede adoptar lo que afirma sin prueba; porque se deben seguir unas mismas re- glas de Critica en la Bibliographia y en la His- toria.
Quando se escribió la Crónica de Don Alvaro habia variedad entre los Autores sobre el mes y dia en que se debía dar principio al año civil. Aún en
** las
13 En el Apéndice III. pag. halla después de finalizada la Ció- 159. de la Retorica de Vosio. nica.
14 Este nombre y apellido se
X
las que se compusieron en el Siglo XIII. fuera de España habia la misma diversidad x5 .
Hasta el ano de i 3 8 3 . se empezó el año en Castilla en las Kalendas de Enero , y se siguió la Era del Cesar. El Rey Don Juan el I. abolió este estilo en las Cortes que celebró en Segovia el refe- rido ano de 1 3 8 $ , y mandó se llevase la cuenta por los años del Nacimiento de nuestro Redemptor empezándolos en el dia de la Navidad.
Aunque esta ley christiana merecia una obser- vancia puntual y unos Autores la obedecieron ente- ramente y y otros acostumbrados al estilo antiguo^ aunque abandonaron la Era del Cesar , fijaban el
principio del año en el dia primero de Enero l6 .
El
15 Gervasio de Cantorberi que la clausula en que da noticia de vivia al principio al Siglo XIII. que „de esta Ley tomó un trasla- quando se escribió una multitud de ,, do esta Ciudad (de Murcia) que Crónicas , dice en el Prologo de la „ tiene hoy en su archivo en el re- suya :„ ínter ipsos Crónica© ScriP- ,,gistro de Cartas del Rey Don
tores'nonnula dissentio est : : : : ,, Juan , de quien al presente tra-
" quidam enim annos Domini in- „ tamos."
, cipiunt computare ab Annuncia- Cáscales afirma, que estas Cor-
tione alii a Nativitate , quidam tes se celebraron en Sevilla , siendo
, á Circumcisione , quidam vero á asi que Pero López, de Ayala en
, Passione. " k Crónica de este Rey en el cap.
16 El Licenciado Francisco Cas- 5- ^el ano 5- de su Reynado las cales en sus Discursos Históricos contrae á Segovia. En el capitulo de Murcia y su Reyno trae esta citado , y en el siguiente trata del Ley en el Discurso VIII. cap. 9. establecimiento de la Ley expresa- Colmenares la copió de este Autor, da. Don Diego Ortiz de Zuñiga y la insertó en su Historia de Segó- en los Anales de Sevilla en el año via en el cap. 16. §.6. de 1383. n. 2. concuerda con la
Aunque Colmenares, dice, que Crónica de Ayala , y asi se equi- Cascales no refiere donde la halló, vocó Cáscales , quando señaló las fue sin duda por no tener presente Cortes en Sevilla.
XI
El Autor de la Crónica de D. Alvaro fue uno de los que conservaron esta costumbre. Asi lo da á en- tender con bastante claridad en diversos lugares : y para acabar de disipar toda duda > expresa como dias distintos el de la Navidad y el de año nuevo r7, Este es el mejor modo de demostrar un Autor su sistema18.
Entre estos dos dias coloca el suceso de la he- rida que recibió el Condestable en el cerco de Pa- lenzuela en el año de 1452. Y dice que con este mo- tivo escribieron tantos versos los poetas de aquella edad en alabanza suya , que unidos compondrían un volumen mayor que el de su Crónica. Pero solo refiere los que hizo el famoso Juan de Mena.
#* 2 No
17 Tit. XCV. p. 250. „Non ,, fecha entre el 2$. de Diciembre, ,, paresce por cierto en este passo ,, y primero de Enero que contase ,, ser cosa agena de nuestra historia ,, los años según nuestra Era vul- „ deberse aquí poner unas breves ,, gar , y que estuviese acompaña- „ coplas, que un grande é por cier- ,, da de alguno de los signos Cro- ,,to muy famoso poeta llamado ,, nológicos que deciden de su tiem- ,, Juan de Mena natural de Cor- ,, po. "
,, doba , el qual era Coronista del Esta la halló en ,, la Concordia
„ Rey é tenia cargo de escrebir la ,, otorgada entre el Rey Don Juan
,, historia de los Regnos de Casti- ,, de Castilla, y elRey Don Alon-
,, Ha fizo en estos dias al nuestro ,, so de Aragón donde dice (pag.
M Maestre por cabsa de la saetada „ 368. col. 2. de la misma Cróni-
,, que le fue dada , como ya es es- „ nica) á veinte é siete dias del mes
,, cripto la qual rescibió entre vi ,, de Deciembre año del Nacimien-
,, dia de Navidad é dia de año ,, to de nuestro Señor de mil qua-
,, nuevo. a „ trocientos treinta é siete años en
18 El Autor del Prologo déla ,, la Indicion decima quinta , Pon- Crónica del Rey Don Juan el II. ,, tificado del Santísimo en Christo de Castilla , lleva la opinión de ,, Padre nuestro Señor el Papa Eu- que en ella se principian los años ,, genio quarto año sexto &c." De en 1 . de Enero, y dice pag. XVIII esta clausula infiere que ,, como en que para apoyarla,, se necesita una ,,el expresado año 1437. s^gun
„ núes-
XII
No fue muy prolijo en determinar el tiempo
de cada suceso. Se advier&e con freqüencia que en
un mismo título une acaecimientos , que correspon- den
,, nuestro Kalendario se encuentra sertacion preliminar part. I. §. II.
,, la Indicion decima quinta , es cía- y III.
,, roque no empezaban el año en IIIo Que en Diciembre de
,,25. de Diciembre , pues en tal 1437. no se contaba el año sexto
„ caso la fecha del 27. diria año de del Pontificado de Eugenio IV. ñ-
,, 1438. é Indicion primera , aun- jando su principio en las Kalendas
,, que en ambos correría el año sex- de Enero ; porque según Pagi ,
,, to del Pontificado que no cum- Dupin , Papebrokio, Fleuri y Ra-
,, plia hasta Marzo siguiente. cine , este Pontífice fue electo en el
Quando el Autor del Prologo mes de Marzo de 1431. y cumplió
se valió de la fecha referida , y sacó su año sexto en el mismo mes del
aquella conseqüencia pudo adver- año de 1437. Por consiguiente cor-
tír : ria ya en Diciembre de este su año
Io Que la Concordia se otorgó séptimo. (según su exordio) ,, en el Casal de Deforma que por esta data se ,, Suman , que es cerca de Napol , prueba que en el otorgamiento de „ y de la Diócesi de Noia." Y aun- la Concordia se siguió el estilo de que en aquel Reyno se empezase el empezar el año en el dia de Navi- año en Enero pudo el Autor de la dad, y asi podia decirse que era año Crónica fixar en España su princi- sexto del Papa Eugenio IV. el de pió en 25. de Diciembre. 1437. principiándole en dicho dia; IIo Que aunque la Indicion pues no se cumplía el año Pontifical decima quinta se contraiga á el año hasta el mes de Marzo siguiente. 1437. pudo empezar este año en Se dice en el mismo Prologo el dia de Navidad ; porque la In- pag. XV. y XVI. que todo el fun- dición Romana empezaba en 25. damento que han tenido algunos de Diciembre ó en 1. de Enero, Autores de mérito, para persuadirse según la diferencia de tomar uno ú á que en la Crónica del Rey Don otro dia por principio del año. El Juan se da principio al año en el empezarle en el dia de Navidad no dia 25. de Diciembre se reduce á fue estilo particular de España; que en ,,el cap. XIV. pag. 6. se pues mucho antes se habia adopta- ,, dice : Estando las cosas en este es- do en otras provincias. Véase sobre „ tado el Sábado á veinte é cinco de las diferencias que hay á cerca del ,, Diciembre comenzando el año principio del año , y de las Indi- „ de nuestro Redemptor de mil é dones L Art de Vérifier les Da- „ quatrocientos é siete años ; quan- tes desfaits Histori^ues en la Di- „ do la fecha del Testamento del
„Rey
XIII den á varios años, y otros años omite , sin contraer á ellos suceso alguno.
Desde luego manifestó su negligencia en las in- vestigaciones Cronológicas. No expresó el año en que nació Don Alvaro , ni hay en su Crónica unos datos seguros y de donde pueda deducirse. En el año de 141 5. '9 dice que aun no tenia veinte años., y el de 1453. le da sesenta y cinco de edad 2°. Según esta cuenta nació en el año de 1 3 8 8 > y si hubiera sido asi , tendría en el de 1415* veinte y
sie-
,, Rey Don Enrique otorgado el (lamento de los Autores de mérito
,, dia antes , dice á la pag. 16. á que opinan de aquel modo al lugar
,, veinte é quatro dias de Diciem- copiado. Es mas terminante lo que
,, bre año del Nascimiento de núes- se dice en el cap. I. del año Io de
,,tro Señor Jesu-Christo de mil é aquel Rey en que se expresa em-
,, quatrocientos é seis años." Y ,, si pezó á reynar el dia de Navidad
y, la voz comenzando se entiende es- del año de mil é quatrocientos é
,, tundo para comenzar cesa toda siete años. Esta expresión se re •
,, la duda, y mas quando en la pag. pite literalmente en el cap. 33.de
,, 337. hablando del dia 5. de Ene- las Generaciones y Semblanzas,
,, ro dice en comienzo del año de siendo uno mismo el Autor de este
,, 1433. lo que acredita la locu- tratado , y el que compiló la Cró-
„ cion en el sentido expuesto." nica citada. En las addiciones á
En este modo de afirmar y ar- ella dice lo propio la ultima, y con
guir , hay que notar dos cosas : ella coincide la que la precede , y
Ia Que nadie dice comenzando el que se tomó de la suma del Obispo
año ó el mes, antes de haber empe- de Burgos, en que se afirma que co-
zado , y tratando de cosas pertene- tnenzó á reynar en el comienzo del
cientes al anterior. Solamente se año del Señor de mil é quatrocien-
usa de esta expresión después de tos é siete dia de Navidad. Estas
haber dado principio á él , quando expresiones decisivas no admiten
se habla de sus dias primeros. Y asi aquel sentido voluntario,
el lugar que se cita de la pag. 337. 19 Tit.7. pag. 19. Los sucesos
que trae una locución común , no del año de 1415. empiezan desde
acredita el sentido violento con que donde finaliza el titulo 5.
quiere interpretarse la de la pag. 6. 20 Tit. CXXII. pag. 347. IIa Que no se red:ice todo el fun-
XIV
siete años , quando > según su Crónica , no llegaba á veinte. .
En la del Rey Don Juan el II. de Castilla se dice que quando Don Alvaro vino á la Corte en el año de 1408. tenia diez y ocho de edad 2I. Según ésta se debe contraer su nacimiento á el de 1 3^0 , y vino á morir de menos años que los que le atri- buyó el Autor de su Crónica. Como en la del Rey Don Juan no se trae documento con que autorizar aquella noticia > viene á quedar en la misma incer- tidumbre.
Tampoco refiere el dia en que murió el Con- destable , habiendo sido señalado con un suceso tan digno de conservarse en la memoria. Es cosa notable que ni por la inscripción de su sepulcro > ni por los Escritores coetáneos se pueda determinar con fir- meza este dia 22.
Gil González escribió con mucha menudencia
de las circunstancias de esta muerte. Trae el pregón
á la letra., y las palabras que respondió á Fr. Alonso
Espina y quando viéndole con demasiado ánimo, le
advirtió el peligro en que se hallaba su vida. Refiere
que fue degollado entre las ocho y las nueve de la
mañana en Sábado 22. de Junio del año 1453» en
el sesenta y tres de su edad. Dice que el pregonero
se
21 Chron. del Rey Don Juan 22 Véase la nota que está al el II. Año 1408. cap. i, pag. 59, final del Num. 3. de los Apendi- col. 1. ees. pag. 445
XV
se llamaba Fernando , y el verdugo Juan Fernán- dez. Y expresa el número de doblas que dejó y dis- tinguiendo sus clases 23 Para escribir asi tendría presente algún documento coetáneo , exa&o y pro- lijo.
Sin embargo el caraéter de la feria no corres- ponde al dia que señala j porque aquel ano tuvo por letra Dominical la G. y asi fue Viernes , y no Sábado el 22.de Junio. Puede ser que se cometiese el error en la expresión del dia \ por ser mas fácil la equivocación en un guarismo que en el nombre de la feria : pero ignorándose como se ha de enmen- dar y nos deja este testimonio con la misma duda. La edad que le atribuye quando murió > concuer- da con la que resulta de la Crónica del Rey Don Juan el II.
Parece que el Cronista de Don Alvaro puso mayor cuidado en el estilo que en la Cronología. Si se compara con el de los escritores de aquel
tiem-
2 3 Gil González D avila. Tea- tro Eclesiástico de las Iglesias Me- tropolitanas , y Cathedrales de los Reynos de las dos Castillas. Tom. i . pag. 610. 6 1 1. y 612. En la 61 1, se dice : ,, Tenia el Maestre sin ba- „ xillas de oro y plata un millón y ,, medio de doblas de la vanda , y ,, de monedas de Aragón y de otras ,, partes ochenta quentos , y siete ti- „ najas de doblas Alfonsinas y FIo- ,, rentinas. De todo llevó el Rey
,, las dos partes , y la tercera la ,, consorte del Maestre. Y suman- ,, do en pocos versos la fortuna del ,, Maestre el erudito Caballero , y ,, muy christiano Don Jorge Man- ,, rique dixo del.
,, Pues aquel gran Condestable ,, Maestre que conocimos ,, tan pribado
„ no cumple que del se hable ,, sino solo que le vimos ,, degollado. "
XVI
tiempo, se advertirá bastante armonía y pureza. El Doétor Don Francisco Cerda le incluye en el Cata- logo de los que hablaron nuestra lengua con mas limpieza y elegancia. 24 Su leókura servirá para hacer juicio de esta crítica.
Abunda en sentencias y reflexiones políticas y morales. Algunas se pudieran omitir , estimándolas por digresiones : pero considerando que pueden ser útiles al le£tor y que se le exonera del trabajo de dis- currirlas y se han querido conservar estas pruebas de la instrucción y celo de su Autor. Asi como se con- servan las Oraciones que se atribuyen á los Prín- cipes , y Generales en las Historias escritas en Gre- cia , en Roma y en España , aunque algunas sean inverosímiles y superfluas.
Se hallan en esta obra muchas voces , que traen su origen de Francia , y significan lo mismo que en aquel Reyno. Con esto se acredita que algunas que se usan en el dia y quedando otras antiquadas, no son introduciones modernas por el trato fre- qüente con los de aquella nación. En los primeros siglos de la conquista y después que se establecie- ron las Cruzadas, vinieron muchos Franceses y otros Estrangeros á España , para ayudarla á sacudir el yugo de los Moros.
Movidos de un santo celo concurrían á estas
ex-
24 En eJ Apend.III. de la Retorica abreviada de Vosio. pag. 159.
XVII
expediciones christlanas hasta los Eclesiásticos. El Arzobispo de Narbona^ que se halló en el año de 1 2 1 2. en la famosa batalla de las Navas de Tolosa^ escribió la Relación de aquel triumpho glorioso. El Marqués de Mondejar la insertó en las Memorias de D. Alonso el VIII. que se acaban de publicar con notas oportunas y eruditas. Con estos motivos , y desde aquellos tiempos remotos se empezaron á adoptar en nuestra lengua aquellas voces.
En lo que puso nuestro Autor su atención prin- cipal fue en pintar la persona y disposición del Condestable 25 , refiriendo prolijamente sus méritos y hazañas ., sus costumbres y habilidades. Celebra que amó y honró mucho el linage de las mugeres, y que hizo muy vivas y discretas canciones. De ambas cosas nos dejó testimonios 2Ó.
Como esta Crónica se imprimió fuera de Espa-
ña
2$ Tit. 6. pag. 16. y tit. 6S. tra el Infante Don Enrique, quan-
pag. 182. do apoderado de Toledo manió
16 Don Nicolás Antonio en Ja deshacer la estatua de cobre sobre-
Bibliotheca antigua (lib. 10. cap. 6. dorado , que Don Alvaro había
11. 322. ) dice que en la Bibliothe- hecho colocar sobre su Sepulchro
ca del Conde de Villaumbrosa ha- en su Capilla de aquella Santa Igle-
bia un libro M.S. que se atribuía á sia. Dice que estas coplas empeza-
Don Alvaro de Luna , que tenia ban asi :
por titulo : De las claras Muge- Si flota vos combatió
res Hebreas , Gentiles y Chris- en verdad Señor Infante
tianas. mi buho non vos prendió,
Kl Comendador Fernán 2V«- quando fuestes mareante,
ñez en su glosa sobre las Trescien- para que hiciesedes nada
tas del famoso poeta Juan de Me- á una semblante figura ,
na , en la copla CCLXV. habla que estaba en mí sepultura
de las que hizo el Condestable con- para mi fin ordenada, &c.
XVIII ña en tiempo en que no se observaba una Ortogra- phia constante , quedó en muchos periodos imper- ceptible el sentido,, y se desfiguraron las palabras.
Para que saliese correda en esta edición , se han tenido presentes quatro M. S. los dos anterio- res a la impresión hecha en Milán 3 y los dos pos- teriores. Con la combinación de todos se ha rectifi- cado el texto , se han suplido clausulas y palabras omitidas ^ y se han enmendado algunas voces y nombres propios > que se habían equivocado. No se ha perdonado diligencia , para darle la perfección posible.
No se han puesto notas en los lugares que pu- dieran juzgarse convenientes; porque se estimó por mas útil enriquecerla con algunos Apéndices que deberian ser las fuentes de aquella ilustración. En estos sí se hallan algunas y pero en corto número. Se han omitido los testimonios coetáneos que pudieran copiarse del Centón Epistolario del Ba- chiller Fernán Gómez de Cibdareal \ por ser muy crecido el numero de las Epistolas en que de pro- posito , ó por incidencia habla del Condestable 27 ,
y
27 Las Cartas en que el Ba- 32. 33. 34. 3$. 37. 38. 39. 40.
chiller Fernán Gómez de Cibda- 41. 44. 48. 50. 51. 52. 5$. 58.
real, ó trata solamente del Con- 62. 65. 68. 72. 75. 76. 77. 78.
destable , ó entre otras cosas hace 79.80.81.84. 88. 89. 91. 92.
memoria del son la 1. 5. 7. 8. 9. 95. 96. 97. 99. 101. 102. 103.
10. 11. 12. 13. 14. 16. 17. 18. 104. y 105. 19.21.22.23.24.27.29.30. 31.
XIX
y por hallarse en manos de todos los eruditos des- pués de la edición y que se hizo de esta obra por un sugeto tan conocido en la república de las letras por su estudio y juicio y celo patriótico a8.
El citado Bachiller se halló presente á mu- chos de los sucesos , que se refieren en esta Cró- nica , y expresa particularidades y que se omiten en ella. Tal fue la de que el Condestable se hallaba convaleciente de una enfermedad quando hizo su prisionero al robusto Alcayde de Truxillo : que le acompañó Juan de Silva en habito de mozo de es- puelas sin mas gente armada _, para conseguir esta vidtoria : y que era tanta la estimación que hacia el Rey de Don Alvaro, que separó de su persona a su Medico y confidente y para que fuese a asistirle y y facilitar que recuperase su salud 29 .
También refiere con proligidad lo que pasó con el Rey en Valladolid _, quando estaba para exe- cutarse la sentencia : y que manifestó su repugnan- cia varias veces y procurando impedir la execucion. Tanta impresión le hizo y que su pesadumbre fue causa en el dictamen de su Medico de su enfer- medad ultima. Con esto calificó que la voluntad que habia tenido al Condestable, la habia conser-
*** 2 va-
28 D. Eugenio Llaguno y Ami- prehendidas en esta colección , que
rola, Caballero de la Orden de San- ha corregido, ilustrado y publicado,
tiago, Oficial primero de la prime- son un testimonio de su erudición,
ra Secretaria de Estado c Individuo diligencia y amor á la Historia y
del numero de la Real Academia á la Nación,
de la Historia. Las Crónicas com- 29 Epístola 33.
XX vado hasta acabar su vida 3o . No se expresan en la Crónica del Rey estas particularidades ; antes sí da á entender que el Rey se hallaba entonces en el Real sobre Escalona.
Las pruebas mas autenticas de los hechos his- tóricos son los Privilegios , Cédulas Reales , Autos^ Sentencias é instrumentos públicos. Por lo mismo en el Numero Io de los Apéndices se han extrac- tado muchos de estos documentos respetables é inéditos , cuyos originales se conservan en el Archi- vo de la casa de los Excelentísimos Señores Duques del Infantado y en la que recayeron los derechos del Condestable.
Se ha impreso á la letra la cabeza y pie del Pri- vilegio rodado en que el Rey Don Juan el II. fundó Mayorazgo para Don Alvaro de Luna , expedido en Arevalo á z6. de Febrero de 1438. En este di- ploma se constituyó Cronista de las principales ac- ciones y servicios del Condestable el mismo Sobe- rano y refiriendo lo que le constaba por ciencia cier- ta. Don Luis de Salazar y Castro extra&ó esta fun- dación en su Historia de la Casa de Lar a 31 .
A vista de un testimonio tan autentico seria un sacrilegio político dudar de la verdad de los hechos mas sobresalientes y que refiere esta Crónica y y de los méritos extraordinarios de Don Alvaro.
Con el propio designio se da en el Num. IIo de los
Apén- 30 Epistola 103. 104. y 105. 31 Tom. I. lib. 6. pag. 507.
XXI
Apéndices una nota de varios Privilegios , Cédulas Reales,, y otros documentos que traen , extra&an ó citan algunos Autores y Memoriales ajustados. Para formarla se ha tenido presente la abundante y pre- ciosa colección de mas de sesenta mil Cédulas Di- plomáticas y que conserva en su Archivo la Real Academia de la Historia con otras colecciones úti- lísimas., que ha formado, para atender con dignidad á. los objetos importantes de su instituto 32.
En estos materiales necesarios guarda la Aca- demia un tesoro , con que fácilmente puede enri- quecer la Cronología, la Geografía y la Genealogía, que son las fuentes principales de la Historia, y que franquea generosamente para la instrucción nacional.
En el Apéndice IIIo se pone la ascendencia del Condestable , que trae Don Josef Pellicer en su In- forme del origen , calidad y sucesión de la Exce- lentísima casa de Sarmiento. Era muy conveniente que en la presente Crónica se hallasen los progeni- tores distinguidos de un varón tan digno de perpe- tua memoria.
Lo que se refiere en este Apéndice acerca de
la
32 El Ilustrisimo Señor Don presentó la Instrucción, para exten-
Pedro Rodríguez de Camjiomanes, der las Cédulas Diplomáticas, en la
Conde de Campomanes , Caballé- Junta de8.de Agosto de 175 £.
ro de la Real y distinguida Orden proponiendo las utilidades que de
de Carlos III. Decano Goberna- ellas se seguirian al público : y la
dor del Consejo, Director de la Acá- Academia aprobó su pensamiento
demia Real de la Historia y honor y reglas , dedicándose desde luego
inmortal de España y de este siglo, sus individuos á su práctica.
XXII
la calidad y nombre de la madre del Condestable destruye lo que Lorenzo Galindez de Carvajal dixo en sus notas al Capitulo XXXIV. del Tratado de las Generaciones y Semblanzas que escribió Fernán Pérez de Guzman , y lo que se expresa en la Cró- nica del Rey Don Juan el II. 33 Las legitimaciones que se hallan en el Apéndice Io convencen que el primer Autor de aquella noticia lo fue de una im- postura de las muchas , que esparcieron contra el Condestable sus enemigos. Y lo que trae la Crónica citada es una de las interpolaciones que contiene.
Se ha estimado conveniente reimprimir con esta Crónica el citado capitulo ultimo de las Gene- raciones y Semblanzas \ por ser un testimonio de un Autor coetáneo respetable. Aunque se imaginaba ofendido del Condestable , hace a su mérito la jus- ticia y que le permitía el sentimiento de su agravio, y descubre las verdaderas intenciones de sus ene- migos. Confiesa muchas de las buenas prendas , vir- tudes y habilidades y costumbres de que estaba adornado , al paso que censura su astucia y su co- dicia.
Pero tampoco perdona la de los Grandes y y Ca- balleros „que por crecer é aventajar sus estados é n rentas y posponiendo la conciencia y el amor de la » patria, por ganar ellos, dieran lugar á los terribles
„ da- 33 Año i. cap. i.
XXIII n danos > que padeció en aquel tiempo, a Y si al- eamos » se movieron contra el Condestable , dicien- n do que el tenia al Rey engañado , la final inten- v cion suya era haber é poseer su lugar , no con n celo é amor de República, u Asi describe sus desig- nios , y censura su conduda.
Este era el modo con que hablaba un hombre de circunspección y juicio , que podia creerse perse- guido por Don Alvaro. En el mismo capitulo refiere y resulta de esta Crónica, que se le prendió quando arrestaron á Don Gutierre Arzobispo de Toledo 3 á su sobrino el Conde de Alva y y á Garci Sánchez de Alvar ado. De aqui puede inferirse como juzga- rían los indiferentes y amigos.
El Autor del Prologo de la Crónica del Rey Don Juan el II. ( pag. XI. ) propuso varias razones, para persuadir que las dos vidas ó generaciones ultimas de aquel tratado fueron añadidas por algu- no posterior á Fernán Pérez.
Los fundamentos de su opinión son el Io Que. en el cap. 3 3 . se dice que quando se escribió reyna- ba Enrique IV. IIo Que en él se hace memoria de la muerte de Don Juan quatro años posterior al tiempo en que se componía este tratado que fue (como se dice en el cap. 4.) en 1450. IIIo Que en el ultimo no habla de la muerte de Don Alvaro „ ni r> dice una sola palabra , por donde pueda inferirse "igual suceso. u IVo Que en este capitulo se hace
me-
XXIV
memoria de la batalla de Olmedo , que fue en 1445. como de suceso muy reciente : el ultimo y mas criminoso auto : Vo Que todos los sugetos de que se habla en este tratado fallecieron antes del ano de 1450 , y los de los dos capítulos últimos son posteriores á este ano.
Fernán Pérez en el Prologo de las Generado- nes y Semblanzas propone por una de las tres cosas necesarias, para escribir bien una Historia, que no se publique viviendo el Rey ó Principe en cuyo tiem- po se ordena *, porque el Historiador sea libre para escribir la verdad sin temor. Y concluye con que había pensado escribir como en manera de regis- tro , ó memorial de dos Reyes que en su tiempo fueron en Castilla, la generación de ellos, y los sem- blantes y costumbres de ellos , &c.
Estos dos eran Don Enrique IIIo , y Don Juan el IIo Si estos habían reynado antes de escribirse esta obra ; pues en su principio los acuerda su Autor . como ya difuntos , cesan los dos primeros funda- mentos propuestos. Sin duda en el capitulo 4. quan- do se cita el año mil quatrocientos cinquen!; a faltaba en el MS. que sirvió para la edición , alguna pala- bra después de la de cinquenta , ó se omitió al tiempo de imprimirse.
En el cap. 34. refiere su Autor los vasallos, oficios y rentas que tenia Don Alvaro el día que murió , y prosigue hablando como de un hombre
que
XXV
que ya no existia. Así no puede decirse , que no se habla de su muerte en este capitulo „ ni se dice una w sola palabra , por donde pueda inferirse igual su- ti ceso, u
No habla de la batalla de Olmedo del año de 1445. como de cosa muy reciente : solamente dice que fue el auto ultimo y mas criminoso de aquellas guerras civiles > como asi fue ; pues de resultas de la batalla murió el Infante Don Enrique en Calata- yud y y se contuvieron los bullicios en el Reyno.
En el referido capitulo se manifiesta, que el Rey Don Juan el IIo ya habia fallecido ; pues se dice, que después de él reynó el Príncipe Don Enrique su hijo. Esto no puede acomodarse á el tiempo in- mediato al citado año de 1445. habiendo muerto el Rey Don Juan nueve años después.
De lo expuesto se deduce, que no hay motivo, para dudar qwí Fernán Pérez escribiese los dos últi- mos capítulos de aquel tratado. Y queda mani- fiesto qual fue su modo de pensar y explicarse acer- ca de la conduela del Condestable y sus contra- rios y y del verdadero origen de las turbaciones pa- decidas en aquel Reynado tempestuoso.
Como este Autor recopiló la Crónica del Rey Don Juan es forzoso confesar y que después que la concluyó la interpoló algún enemigo de Don Alvaro de Luna , dando por ciertos todos los de- litos que le imputaban los que le perseguían ; pues
no
XXVI no se atrevió á tanto Fernán Pérez.
Viendo que en las justicias que se executaron huvo algunas muertes , hizo esta protesta 34 y> yo »no quiero mentir, ni darle á él cargo é culpa n que no tuvo ; ca yo oi decir á algunos que lo » podian bien saber y si verdad quisieron decir , »quél estorvó algunas muertes según el Rey lo " quisiera hacer > que naturalmente era cruel é vin- w dicativo : e yo bien me allegaría a creer esta opi- " nion. w
No puede esta conciliarse con las invedlivas y acusaciones frequentes y que se hallan sembradas en la Crónica.
Pudiera deshacerse esta contradicion suponien- do y que se contenían en los pedazos de aquella His- toria y que unió el compilador : que éste no hizo otra cosa que formar un cuerpo metódico y pro- porcionado: y que quiso conservar ekmodo de pen- sar de los que escribieron aquellos fragmentos . Pe- ro no es admisible este recurso ; porque hay fun- damentos muy grandes y para persuadirse á que el famoso Juan de Mena amigo del Condestable y y Cronista de aquel Rey fue el Autor de su Crónica.
Don Nicolás Antonio lo persuade con las Epís- tolas del Bachiller Fernán Gómez de Cibdareal. 35
Por ellas consta que la estaba escribiendo el ano de
1429.
34 Generaciones y Semblan- 35 Biblioth.Vet.lib.io.cap.8. zas, cap. 34. num. 414. & 415.
XXVII
1 4-2- 9» ^ y recogiendo materiales para ello. El ci- tado Bachiller le embió con el mismo designio va- rias noticias y y últimamente la relación de la ba- talla de Olmedo del aíío de 1445. 37 En la presen- te Crónica se dice en el año 1452, que Juan de Mena era Cronista del Rey , y que en aquel tiempo escribia los sucesos de su Rey nado 38.
La inclinación que Juan de Mena profesaba á Don Alvaro se infiere del placer que este manifestó, quando oyó que escribia la Crónica del Rey Don Juan , y de los versos que compuso quando le hi- rieron en el cerco de Palenzuela. La mayor parte de la orden ó cerco de Saturno es un eloquente elogio del Condestable _, y una censura de sus enemigos 39. Quien pensaba asi y no podia acusarle con tanta ve- hemencia en la Crónica de aquel Monarca.
Se ha creído que quien la interpoló fue Mosen Diego Valer a enemigo del Condestable, y criado de
**** 2 Don
36 Epístola 23. Trescientas, empieza el Poeta á ha-
37 Epístola 92. blar del Condestable , y sigue has-
38 Tit. XCV. pag. 2$o. El ta la 268. En las 24. que añadió mismo Aleña expresó el Titulo de por mandado del Rey Don Juan, Cronista del Rey Don Juan en empleó la tercera y las seis imme- las Memorias genealógicas, que es- diatas en declamar contra los vi- cribió por mandado del Condesta- cios de los Grandes y la opresión ble. Don Nicolás Antonio vio un en que tenían al Rey , usurpando su M. S. de ellas en la librería del autoridad y rentas. Estas ochavas se Marques de Mondejar : y del da han reimpreso en el Num. ultimo noticia en su Biblioteca antigua de los Apéndices , omitiendo las lib. 10. cap. 8. num. 426. que únicamente sirven para la in-
39 Desde la segunda copla de troduccion del Episodio, esta orden, que es la 233. de Jas
XXVIII
Don Alvaro de Estuñiga. En el Prologo de la ulti- ma edición 4° se proponen fundamentos muy só- lidos que justifican este dictamen.
En la Crónica de aquel Rey se halla hasta el error Cronológico , en que incurrió Valer a en la que escribió de España. En una y otra obra se dice que el Domingo de Pasqua del año de 1453» fue postrimero dia de Abril, siendo asi que se celebró en I.° de este mes, que principia con la G. letra Domini- cal de aquel año. Por qualquiera de las muchas tablas Cronológicas que se han dado á luz dentro y fuera del Reyno, se puede convencer este anacronismo.
La Carta circular que se inserta en la Cróni- ca de Don Juan el II con expresión de que la man- dó enviar á todas las Ciudades y Villas de su Rey- no no es argumento contra el Condestable ; por- que puede estimarse por apocripha. Ni Colmenares, ni Ortiz de Zuniga , ni Cáscales ni otros prolijos Historiadores de Ciudades que han reconocido sus Archivos , han hallado en ellos esta Carta: ni la han publicado y siendo un documento tan instructivo y tan oportuno , quando hablan de la muerte de Don Alvaro de Luna.
No es creible que el Rey autorizase una acu- sación de su conducta. La tal Carta convence su in- dolencia y su abatimiento y su desidia en conservar el decoro debido á la Corona.
La
40 Pag. X.
XXIX
La fecha de la Carta es en el Real sobre Esca- lona á 20. de Junio de aquel año. El Cronista dice y que después de entregada la Villa con los ca- pítulos que expresa 4l , se detuvo el Rey en ella dos dias y y desde alli mandó dirigir la referida Car- ta. La merced en que se otorgaron los capitulos se expidió en 13. de aquel mes 42 . Y si fue posterior á ella la Carta circular no se pudo escribir esta el dia 20. Este error en la fecha es otro convenci- miento de su falsedad.
Don Josef Vellicer dice que en su tiempo de- claró el Consejo de Castilla en juicio contradicto- rio con el Fiscal de S. M. por injusta la sentencia dada contra el Condestable 43 . Aunque no produ- ce documento que acredite esta noticia y es muy recomendable su testimonio.
El Dodtor Solazar de Mendoza escribió una vigorosa Apología por el Condestable y y el Padre Abarca hizo solidas reflexiones en su defensa y y contra el proceso que se dice se le fulminó 44 .
Don Nicolás Antonio da noticia de un libro
que escribió Marcos García y Alcalde mayor de To- le-
41 En aquellos capítulos no se 42 Num.i.de los Apend.pag.
concedió á la Condesa la mitad de 425. col. 1.
los Tesoros y Joyas que el Maes- 43 Num. 3. de los Apéndices
tre tenia en Escalona , como afirma pag. 444. col. 2.
la Crónica del Rey , sino la terce- 44 La Apología de Salazary
ra parte según la Meiced citada, las Reflexiones de Abarca se ha-
Esto contribuye á calificar la poca lian en los num. V. y VI. de los
instrucción de su Autor en las par- Apéndices, ticularidades del suceso.
XXX
ledo con el titulo de Defensa contra la conjuración de Don Alvaro de Luna , que habia existido en la Biblioteca Olivariense según su catalogo 45 .
La Duquesa del Infantado Doña Maria de Lu- na y hija primogénita del Condestable , puso de- manda en 2, de Junio de 1497. al Marques de Vi- llena Don Diego Pacheco sobre el Condado de San- tistevan , que poseyó el Marques como marido de Doña Juana de Luna > nieta de Don Alvaro., y heredera de su Casa y que murió sin sucesión.
Fundó su derecho en que por la sentencia no se confiscaron los bienes de su Padre , ni cometió delito contra la persona del Rey Don Juan , y se obligó á probarlo. Este pleito vino á cortarse por sentencia de la Reyna Católica. En el Archivo de la Casa de Infantado están los extra&os y memoriales del proceso.
Basta lo expuesto para dejar en el lugar que le corresponde la fama posthuma de aquel varón fa- moso.
También se han reimpreso á continuación de los Apéndices El Seguro de T^or desillas y y el Vaso Honroso defendido por Suero de Quiñones que era de la Casa del Condestable , por lo que conducen á dar mas claridad á las costumbres de aquellos tiem- pos y y por su relación con los sucesos de D. Alvaro.
1A"
45 Bibliot. Vet. lib. lo. cap. 6. num. 323.
XXXI
TABLA
DE LOS TÍTULOS
DE LA CRÓNICA DEL CONDESTABLE
JDON ^Ll*V-A.3ELO 1DJEL JLU N ' jL.
Prologo. Pag. i
Titulo L De las diversidades de los linages , é de la casa é linage de Don Alvaro de Luna Maestre de Santiago é Condestable de Castilla. 4
Tit. II. De las razones por las quales algunos nobles del lina- ge de Luna é el padre de Don Alvaro de Luna Maestre é Condestable vinieron en Castilla. 7
Tit. III. Como Don Alvaro de Luna fué page del Rey nues- tro señor , é de las cosas que en este tiempo acaescieron. 10 Tit. IV. De lo que acaesció en Castilla los tres siguientes años. 12 Tit. V. Como la Reyna Doña Catalina madre del Rey fizo Maestres-ala á Don Alvaro de Luna , é como era ya muy cercano é allegado á la voluntad del Rey. ij
Tit. VI. Como trataron, que Don Alvaro fuesse con la In- fanta , que iba á casar á Aragón , por lo apartar del Rey. 15 Tit. Vil. Como Don Alvaro de Luna volvió de Aragón de acompañar la Infanta , é como todos los grandes de Cas- tilla procuraban de tener parce en Don Alvaro de Luna. 18 Tit. VIII. Como iba cresciendo Don Alvaro de Luna en es- tado é virtudes, é como fué terido en. Madrid en la justa el dfa que entregaron el Regno al Rey. 22 Tit. IX. De la manera que Don Alvaro de Luna tovo en Segovia con el Rey é con los grandes del Regno , é co- mo fizo é sacó gente de armas con estandarte. 27 Tit. X. Como estando Don Alvaro de Luna con el Rey en Oterdesillas , el Rey fué tomado por el Infante Don Enri- que , é por otros grandes del Regno , que fueron echados de Segovia. 2o Tit. XI. Como Don Alvaro ordenó , como el Rey sefuesei
Monta 1 van , é como lo libró de poder del Infante. 33
Tit XII. Como el Rey dio a Don Alvaro de Luna á Sant
Estevan de Gormaz é Ayllon , con sus tierras. 39
Tit. XIII. Como el Rey de Castilla mandó prender al In-
XXXII
fante Don Enrique , é á Don Garci Fernandez Manrique
su mayordomo mayor en Madrid. 4J
Tit. XIV. Como el Rey de Castilla fizo su Condestable al Conde Don Alvaro de Luna , é de las fiestas que él fizo al Rey é á su corte. 44
Tit. XVr. Como el Condestable Don Alvaro de Luna fué con el Rey é con sus gentes á Palenzuela, á resistir los Re- yes de Aragón é Navarra , que se descia, que querían entrar en el Regno de Castilla : é como el Condestable suplicó al Rey, que soltase el Infante , é como fué suelto de la prisión. 46
Tit. XVI. Como el Infante Don Enrique , é el Rey de Na- varra é otros trataron , que el Condestable saliese de la corte , é qué razones dieron para ello , é como él lo hizo. 49
Tit. XVII. De los debates é bollicias que avia en la corte entre los grandes, que en ella estaban , é estando el Condes- table fuera della : é como siendo rogado, volvió á la corte: é como fué rescebido en ella. 5 j
Tit. XVIII. Como la corte se reformó en buen estado por la venida del Condestable : é como á su suplicación fiscie- ron á Don Rodrigo de Luna, su tio, Prior de Sant Juan. 60
Tit. XIX. Como se afirmaba la venida de los Reyes de Ara- gón é Navarra poderosamente en Castilla : é como el Con- destable fué á los resistir la entrada : é como los siguió fasta poner su real cerca de los suyos. 62
Tit. XX. Como las batallas de los Reyes é del Condestable se acercaron unas á otras : é como el Condestable ordenó su gente , para pelear: é del razonamiento que les fizo: é como pelearan , salvo por el Cardenal de Fox , que entrevino alli. 6y
Tit. XXI. Como otro día las batallas de los Reyes é el Con- destable se acercaron é fueron á punto de pelear: é se fiscie- ra , salvo por la Reyna de Aragón , que á grandes jornadas vino ende : é de lo que con ella se concertó : é como apre- suradamente se volvieron los Reyes la via de Aragón. 71
Tit. XXII. Como el Rey movió con su real contra los Re- yes de Aragón é Navarra : é como envió á desafiar á los Reyes : é del consejo que el Condestable le dio acerca del desafio : é como la Reyna de Aragón vino al real del Rey, é non pudo acabar con él lo que queria : é como el Duque
fué preso. 73
Tit. XXIII. Como el Condestable entró delante del Rey al Regno de Aragón : é como tomó por fuerza á Monreal , é destruyó muchos logares. r 79
Tit. XXIV. Como , después que el Condestable se salió de
Ara-
XXXIII
Aragón é se ayuntó con su gente al real del Rey , el Rey entró en el Regno de Aragón , é entró por fuerza la villa de Ariza é fizo en aquel Regno de Aragón muchos daños. 8o
Tit. XXV. Corno el Rey non fallaba quien dexasse por ca- pitanes contra la frontera de Aragón : é como el Condes- table le suplicó por la capitanía de toda la frontera. 84
Tit. XXVI. Como los Infantes se fueron la vía de Albur- qu erque : é como el Condestable se aderezó , para ir po- derosamente sobre ellos, 86
Tit. XXVII. Como el Condestable fué sobre los Infantes: é de los caballeros de la su casa que con él fueron : é de como los Infantes non le osaron esperar en Truxillo , é se fueron á Alburquerque. 8p
Tit. XXVIII. Como el Condestable tomó la villa de Truxi- llo : é con grand destreza de caballería , estando solo con el Alcayde , se abrazó con él é lo truxo á tierra : é assi lo prendió é lo tovo , fasta que fué socorrido ; é como le fué entregado el castillo. 91
Tit. XXIX. Como el Conde de Benavente se juntó con el Condestable : é del rebato que aquella noche ovo la gente del Condestable : é de como andovo de noche é de dia fas- ta la villa é castillo de Alburquerque , donde los Infantes estaban. 95
Tit. XXX. De las razones que el Condestable envió á descir por su faraute á los Infantes : é de como ovo cierto desafío entre los Infantes, é el Condestable é el Conde de Benaven- te : é como el Condestable lo quisiera abreviar. oj
Tit. XXXI. Como el Condestable devisó las armas con que avia de entrar en el campo : é como , porque los Infantes ponían algunas escusas al Condestable , les envió á descir, que la faria con ellos entre las puertas del castillo. 100
Tit. XXXII. Como algunos de la hueste del Condestable , sabiendo que el Infante Don Pedro salía á tirar á una bui- trera , tenían ordenado de lanzarse en ella, á lo matar : é co- mo el Condestable non dio lugar á ello , antes los repren- dió mucho. 102
Tit. XXXIII. Como el Rey de Portogal envió sus Emba- jadores al Condestable sobre el fecho de los Infantes , é de la respuesta del Condestable. 102
Tit. XXXIV. Como casó el Condestable en Palencia con Do- ña Juana Pimentel , fija del Conde de Benavente : é de co- mo suplicó al Rey, que le diesse licencia, para ir A Regno de Granada , en tanto que el Rey iba : é como partió para allá:
*****
XXXIV
é ds un razonamiento del autor contra los envidiosos. 105
Tit. XXXV. Como el Condestable entró poderosamente al Regno de Granada , é quemó é entró por fuerza algunas villas é alearías de los Moros : é de lo que envió á des- cir al Rey de Granada , é de su respuesta. 107
Tit. XXXVI. Como el Condestable fizo talar á Loxa é á Archidona , é quemar é derribar todas las alearías de aque- lla tierra : é como por mengua de viandas salió á Antequera. 1 1 1
Tit. XXXVII. Como el Rey entró poderosamente en el Reg- no de Granada é assentó su real en la vega : é como el Con- destable ordenó el assiento del : é de la fabla que el Con- destable ovo con todos los grandes é caballeros , que non fascian la guarda , como debían. 112
Tit. XXXVIII. Como la hueste del Rey ovo batalla cam- pal con los Moros del Regno de Granada : é como el Con- destable , que levaba la delantera , ordenó las batallas , é acometió primero los Moros , los quales fueron vencidos é arrancados del campo , é muertos muchos dellos. 115
Tit. XXXIX. De lo que algunos caballeros de h hueste tradtaban contra la persona del Condestable : é como se sopo : é como el Rey levantó su real , é por qué razones. 123
Tit. XL. De como el Condestable Don Alvaro de Luna avi- só al Rey de la manera , que estaba Iñigo López de Men- doza señor de Buytrago en el castillo de lta , después que sopo la prisión de ios caballeros susodichos. 125
Tit. XLI. De como, estando el Condestable Don Alvaro de Luna en Cibdad Rodrigo , suplicó al Rey , que estaba de partida para Madrid , que se fuese por Escalona : é de como salió en Madrid por aventurero con sesenta caballeros de su casa en una notable justa, que alli se fizo. 126
Tit. XLII. De una justa que el Condestable fizo en Vallado- lid ; é de como morió el Arzobispo de Toledo Don Juan de Contreras , é fué proveido del Arzobispado Don Juan de Luna Arzobispo de Sevilla , é hermano del Condestable. 127
Tit. XLIII. De como le nasció un fijo al Condestable de la Condesa su muger fija del Conde de Benavente , que ovo nombre Don Juan. 128
Tit. XLIV. Como el Condestable vino á Segovia con el Rey , i donde morió Pero Fernandez de Córdoba Ayo del Príncipe : é de como le fué encomendada la crianza é guarda del Príncipe. 129
Tit. XLV. De como estando el Rey en Alcalá de Henares fizo prender á Fernán López de Saldaña su Contador ma- yor,
XXXV
yor , el qual fué brevemente libre por interccssion del Condestable : é de las ordenanzas que se fiscieron en Gua- dalaxara por consejo del Condestable. 150
Tit. XLVI. Como la Poncela, estando sobre la Rochela, en- vió d pedir socorro al Rey : é de lo que el Condestable fizo por ella. 131
Tit. XLVII. De como el Rey fizo merced al Condestable Don Alvaro de Luna de la villa é castillo de Montalvan: é de otras cosas que sucedieron. 132
Tit. XLVIII. Como el Condestable , sabiendo que el Rey de Navarra , é Infante é otros caballeros tenían cercado al Rey en Medina , passó por medio dellos , é se fué á me- ter con el Rey , é como entrada la villa , peleó fasta que el Rey le envió á descir , que se fuesse : é de un razonamiento del autor. 134
Tit. XLIX. Como el Condestable , después que vino á cer- car al Infante en Lorca , se fué á ayuntar con el Rey el qual puso el real contra el Rey de Navarra , é Infante , que esta- ban en Olmedo. 136
Tit. L. Como el Condestable fabló con el Almirante é Conde de Benavente , por les estorvar , que non se ayuntas- sen con el Rey de Navarra , é como lo prometieron , é non lo fiscieron assi. 130,
Tit. LI. Como los ginetes de Olmedo travaron escaramuza con los del Príncipe , é la gente de Olmedo salió á los ayu- dar : é como de consejo del Condestable el Rey salió con sus batallas , é el Condestable fué delante , á socorrer á los del Príncipe. 141
Tit. LII. De un razonamiento que el Condestable fizo á los suyos , antes que entrasse en batalla con ellos. 144.
Tit. Lili. Como el Condestable ordenó su batalla é alas de su avanguarda , quando quiso ir, á ferir. 145
Tit. LIV. Como el Rey de Navarra é Infante ordenaron sus batallas : é de los que vinieron , á ferir en la batalla del Condestable. 1 48
Tit. LV. Como el Rey ovo batalla campal con el Rey de Navarra , é Infante é los que con ellos eran : é como el Condestable firió primero en ellos: é como fueron vencidos. íbid.
Tit. LVI. De los que fueron muertos , presos é feridos en esta batalla por la gente del Condestable. 1 c 1
Tit. LVII. Como el Condestable fué ferido en la batalla : é como el Rey , é el Príncipe é los otros caballeros fueron á tener consejo con él á su tienda. 1^2
***** 2 Tit.
XXXVI
Tit. LVIII. Corno el Rey tomó las villas é fortalezas del Almirante é del Conde de Benavente : é como el Con- destable fué á tomar la villa é castillo de Benavente , el qual le fué entregado* 154
Tit. L1X. Como llegó al Rey nueva que el Infante Don Enrique era muerto i é como el Rey fizo merced del Maes- trazgo de San&iago al Condestable. 155
Tit. LX. Como los Caballeros é Priores de la Orden de San&iago, juntos en Avila, en concordia eligieron al Con- destable , é le besaron la mano por su Maestre. 159
Tit. LXI. Como el Papa confirmó la elección del Maestraz- go fecha en el Condestable : é como al Rey é al Condes- table fueron entregadas algunas fortalezas , assi del Maes- trazgo , como otras. 160
Tic. LXII. Como el Rey fué sobre Atienza , é el Condes- table fué adelante , i ver la fortaleza , é assentar sobre ella alguna gente de la suya en tanto que el Rey iba. 162
Tit. LXUI. Como el Condestable entró los arrabales de la vi- lla de Atienza : é como ordenó las estanzas, que los sus ca- balleros avian de tener. 163
Tit. LXIV. Del grand trabajo que el Maestre de Sanctiago tovo de dia é de noche en tanto que el Rey estovo so- bre Atienza. 167
Tit. LXV. Como el Maestre entró el arrabal de la puerta de caballos, á cegar algunos pozos, de que se sostenían de agua los de la villa : é de la pelea que sobre ellos ovo. 168
Tit. LXVI. Como el Conde Don Juan fijo del Maestre de Sandiago vino al Rey con la gente que pudo aver de la tierra del Maestre su padre : é de alguna otra gente que ende vino al Rey. 174
Tic. LX VIL Como el Maestre de Santiago entró por fuer- za el arrabal de la puerta de caballos : é de la pelea que ovo ende : é de como arremetió á caballo fasta la puerta de la villa , é peleó ende con los de dentro , é fué ferido de una esquina sobre la celada. 175
i Tit. LXVI1I. De la figura é fechura de Don Alvaro de Luna ' Maestre de San&iago , é de las sus maneras é costumbres. 182
Tit. LXIX. De la fabla que el Maestre ovo con Rodrigo de Robledo : é como los caballeros del Maestre mataron á Gutierre de Robledo por las minas. 185
Tit. LXX. Como el Rey entró en la villa de Atienza , é la fizo quemaré aportillar , é por qué razones. 185
Tit. LXXI. De los afanes é trabajos que el Maestre rescibió ,
por-
XXXVII
porque algunas fortalezas, que estaban reveladas al Rey, se
le diessen , especialmente la de Navarrete. 187
Tit. LXXIÍ. Como el Rey partió de Oterdesillas para La- guna de Negrillos , é el Maestre de Santiago para la su vi- lla de Escalona. ]88
Tit. LXXIII. Como el Rey tomó á Laguna de Negrillos, é dende se vino con la Reyna para Escalona , donde estaba el Maestre. 190
Tit. LXXIV. Como el Maestre sopo de la venida del Rey é de la Reyna é del rescebimiento é fiestas , que en Es- calona les fizo. Ibid.
Tit. LXXV. Como estando el Rey en Madrid , sopo que el Conde de Benavente se avia soltado de la prisión , é lo fizo saber al Maestre , el qual vino luego , é partió el Rey en seguimiento del Conde , é el Maestre fué , á proveer en las fronteras. 195:
Tit. LXXVI. Como el Maestre yendo de Ocaña á San da Cruz , á se ver con el Príncipe , ovo nueva que Don Al- fonso fijo del Rey de Navarra tenia cercada á Cuenca , é trató con algunos de los de dentro 196
Tit. LXXVII. Como el Maestre partió á media noche de Mondejar , para ir á socorrer á Cuenca , é del trabajo que aquella noche él é los suyos passaron : é de las razones que el Maestre ovo con los suyos. 197
Tit. LXXVI1I. Como los que tenían cercada á Cuenca , sa- biendo que el Maestre á grand priessa iba sobre ellos , des- cercaron la cibdad , é fueronse fuyendo: é á la partida fueron algunos presos é destrozado por los de dentro de la cibdad. 200
Tit. LXX1X. De como después de la deliberación é descer- co de Cuenca , recrescieron otros fechos , segund la histo- ria los contará. ¿oí
TitLXXX. De como después de la concordia é concierro fecho en Palomares , el Ínclito Maestre lo envió á notifi- car A Rey : é de como por parte del Príncipe non se guar- dó lo aJ II jurado é prometido. 202
Tir. LXXXI. De como el Rey vino á poner sitio é assen- tar real sobre Toledo : é de Jas cosas ende acaescidas. 206
Tit. LXXXII. De la industria é avisado modo de guerrear, que el Maestre tovo en tanto que los caballeros conteni- dos en el precedente cercano capítulo fueron á correr el campo , é de las cosas que en ello acaescieron. 208
Tit. LXXXI1I. De como Pero Sarmiento envió su mensage- ria al Príncipe , para que viniese, á tomar la cibdad de To- le-
XXXVIII
ledo ; ca él ge la entregaría : é de lo que en ello se fizo é ordenó. 214
Tic. LXXXIV. de como el Maestre de SancYiago é Condes- table de Castilla tovo manera de tornar é reducir al ser- vicio del Rey al Conde de Benavente. 217 Tit. LXXXV. De algunas nuevas turbaciones , é escándalos,
é movimientos en este año acaescidos. 219
Tit. LXXXVI. De los primeros fechos que ocurrieron en es- te año, que á la historia pertenescen. 224 Tit. LXXXVII. De como después de concordado é assentado el fecho de Toledo , el Rey acompañado de su leal Maes- tre partió de Illescas , é fué á andar por su Regno á otras partes : é de algunas cosas que en aquellos dias acaescieron. 229 Tit. LXXXVIII. De la manera que se tovo en las vistas yá acordadas deberse en Oterdesillas fascer : é de las cosas é por qué via allí en aquella villa por estonce passaron. 232 Tit. LXXXIX. Del solemne é devoto a£to , que se fizo en
el afirmar de la paz é concordia fecha en Oterdesillas. 233
Tit. XC. De otras novedades en este tiempo acaescidas. 236 Tit. XCI. De la guerra é de otras cosas acaescidas en la re-
questa de Palenzuela. 238
Tit. XCII. De las cosas é los fechos, que passaron en el cer- .co de Palenzuela después que la puente fué fecha: é sigúe- se el año de nuestro Señor de mili é quatrocientos é cin- cuenta é dos años. 241 Tit. XCIII. De la escaramuza que se travo entre los del Rey
é los de la villa. 242
Tit. XCIV. De lo que en este fecho de guerra fizo Gonzalo
Chacón Camarero del buen Maestre é Condestable. 244
Tit. XCV. Del proceder de la guerra , é de como el Ínclito
Maestre é Condestable fué ferido en ella. 246
Tit. XCVI. De las cosas que se siguieron después, que el Rey
vino á Portillo é el su Maestre é Condestable con él. 2J2
Tit. XCVII. De como después de despachados los Embaja- dores del Rey de Aragón , el Rey se vino á Escalona , é quedó su corte en Madrid. 254
Tit.XCVIII. De como el Rey partió para Burgos con su corte , é oficiales é el su buen Maestre con él , el qual fué la cabsa de la tal partida. ! 255:
Tit. XCIX. De una escaramuza é fecho de guerra allí sobre Briones acaescido , adonde el leal Maestre se acertó , é de lo que ende se fizo. t 25^
Tit. C. De los fechos é cosas que ocurrieron tocantes á esta
his-
XXXIX
historia en el año del Nascimiento del Señor é Salvador del mundo de mili é quatrocientos é cincuenta é tres años. 259
Tit. CI. De un ruido , que se levantó en Madrigal , á fin que el incliro Maestre fuesse en él muerto. 264
Tit. CU. De como el Rey partió de Madrigal para Oter- desillas , é del motivo del Ínclito Maestre , é de otras co- sas que ocurrieron assi en el camino , como en Oterdesillas. 167
Tit CIII. De como después de la venida á Oterdesillas el leal Maestre é Condestable fué mucho abiertamente certifi- cado de la traycion de Alfonso Pérez de Vivero : é de lo que fué movido al mismo Maestre , é cómo é por quien , é de su lealtad. 269
Tit. CIV. De los fechos, que passaron en Oterdesillas en tanto que el Rey alli estovo. 272
Tk. CV. De las cosas, que en aquellos dias passaron en Oter- desillas en tanto que el Rey estovo en aquella villa. 275
Tit. CVI. De como el Rey partió de Oterdesillas : é de los fechos que subcedieron después de su partida tocantes á la presente historia. 278
Tit. CVI1. De la partida de Valladolid para Burgos , é de lo que el Rey quiso , é tentó de fascer en aquel camino con- tra el su leal Maestre. 281
Tit. CVIII. De algunas cosas , é por qué via , que subcedie- ron por administración del yá nombrado Alfonso Pérez de Vivero , después que el Rey fué en Burgos. 285
Tit. CIX. De como el Rey tracto con Ruy Diaz de Mendoza, é con su hermano Prestamero mayor de Vizcaya é con Alfonso Pérez de Vivero , de prender al Maescre dentro en el palacio Real. 288
Tit. CX. De un ruido fingido, que se revolvió en Burgos, á fin que el buen Maestre prendiese muerte en él : é de otro en- gaño, que al mismo Maestre el dia del ruido se le fizo , por lo prender ó matar. 291
Tit. CXI. De como el Rey mostró , mas abiertamente que de antes solia , el odio é mala voluntad , que contra el Maestre tenia : é de como el buen Maestre fabló con Alfonso Pérez de Vivero sobre aquellos fechos , c de lo que Alfonso Pé- rez le respondió. 295:
Tit. CXII. De algunos modos , que el Ínclito Maestre tovo é buscó , para se reparar en sus fechos , segund los términos en que pendían. 298
Tit. CXI II. De como el valeroso Maestre acordó deliberada- mente de fascer matar al traydor Alfonso Pérez de Vivero,
XL
é de otras cosas , que passaron antes de aquello. 302
Tit. CXIV. De la muerte de Alfonso Pérez de Vivero , é de algunas cosas , que passaron antes de aquella. 305
Tit. CXV. De lo que se fizo é subcedió después de la muer- te de Alfonso Pérez de Vivero. 309
Tit. CXVI. De algunos fechos , que se siguieron de la muerte de Alfonso Pérez de Vivero en adelante. 313
Tit. CXV1I, De como el Rey dixo é rogó al Maestre , que se fuesse de su corte : é de lo que el Maestre le respondió. 316
Tit. CXVIIJ. De como en aquellos dias que los mensageros partieron , para llamar á los que avian de continuar en Ja corte , el Rey se trabajó, por prender al su leal Maestre. 320
Tit. CXIX. De lo que el buen Maestre tenia acordado , é de como le fué estorvado : é de otras cosas, que passaron entre el Rey é el Maestre. 321
Tit. CXX. De como salió gente del castillo de Burgos fasta en número de doscientos ornes darmas é ballesteros , é vi- nieron á cercar la casa dó el Maestre possaba : é de lo que ende se siguió , é se fizo. 327
Tit. CXXI. De algunos tradtos de firmezas é seguridades que passaron del Rey al Maestre , é por quién , é cómo se tractaron. 340
Tit. CXXII. De como vinieron, á fablar con el Maestre, Ruy Diaz de Mendoza é el Obispo de Burgos : é de las seguri- dades, que el Rey le dio : é de otras algunas cosas, que pas- saron tocantes á la historia. 343
Tit. CXXIII. De la dolorosa é á todos los buenos manci- llosa prisión del buen Maestre de San&iago é Condestable de Castilla. 3 j 1
Tit. CXXIV. Cómo , é por qué via subcedió , assi al fijo, como á los criados del buen Maestre , después que él fué cercado é preso. 358
Tit. CXXV. En el qual se escribe, por qué via se ovo el Rey con el su leal Maestre é con algunos de sus criados. 360
Tit. CXXVI. De como el Rey fué á Portillo , é de lo que ende se fizo : é de como dende passó los puertos , é fué á tomar á Maqueda , é dende fué assentar real sobre Escalona. 368
Tit. CXXVII. De como el Rey é los grandes que en su real c hueste estaban , entraron en consejo sobre los fechos del buen Maestre , é de lo que ende fué acordado. 373
Tit. CXXV1II. De la muerte del mejor caballero, que en to- das las Españas ovo en su tiempo , é mayor señor sin corona, el buen Maestre de San&iago. 376
CO-
Pag. i.
COMIENZA LA CORONICA
DE D. ALVARO DE LUNA,
CONDESTABLE DE LOS REYNOS
DE CASTILLA Y DE LEÓN,
MAESTRE Y ADMINISTRADOR
DE LA ORDEN Y CABALLERÍA DE SANTIAGO.
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PROLOGO.
ENtre los otros frutos abundosos que la España en otro tiempo de sí solía dar , fallo yo que el mas precioso de aquellos fué criar é nudrir en sí varones muy virtuosos notables é dispuestos para enseñorear , sabios para regir , du- 5 ros é fuertes para guerrear. De los quales unos fueron subidos á la cumbre imperial , otros á la relumbrante cátedra del sa- ber. E muchos otros merescieron por victoria corona del triun- fo resplandeciente. Mas agora en nuestro tiempo revolviendo los ojos del justo acatamiento por estas cosas , mucho se mués- 10 tran non solamente las Españas , mas todas las otras naciones, menguadas é vacías de varones semejantes , que si algunos en algún habito de virtud resplandecen , fallesceles , é esles negado mucho de aquello, sin lo qual queda desnudo, é non bien apues- to el perfecto don de esa virtud , é son assi como la diversidad 15 de las tierras , que si unas son abundosas de frutos , son livia- nas de panes ; é si abundan en ganados , son altas é enroca- das , é de ásperos asientos , é non graciosas para la morada hu- manal. Fallanse otras que si tienen abundante fertilidad de las
A co-
2 Crónica del Condestable
cosas necesarias , ó son muy destempladas é frías , 6 del todo enojosas , incomportables por muy demasiado calor. Pues non menor variedad é mengua de perfección face vicioso é defec- tuoso el linage de los ornes : é si algunos dan de sí algún fruto é resplandor de virtud para comenzar bien las cosas , son livia- £ nos , é non maduros para la execucion de aquellas : é si por ventura son esforzados é valientes , son de aspereza é dura pa- labra , ó enrocados é ásperos por sobervia , ó levantados por demasiada altividad : é si por ventura en ellos consiste es- fuerzo é discreción , non tienen habilidad para el exercicio de 10 aquello , nin abtoridad en la prá&ica , nin gravedad é sabidu- ria en la obra , nin dulcedumbre en la conversación. Las qua- les cosas tanto mas son menester , que los grandes Príncipes é escogidos por dignidad quanto mas son puestos en lugar mas alto para ser acatados , en tal manera que si una parte los 15 alumbra é face claros , otra los ofusca é alonbreguece. Tanta es la dificultad de poder venir en la entera perfección de la vir- tud. Pues si en el nuestro magnifico é muy virtuoso é bien- aventurado Don Alvaro de Luna , Maestre de Santiago , Con- destable de Castilla , tan notoriamente tantas partes de virtud 20 resplandecen ; é tanta grandeza de claros fechos pregona su nombre magnifico que todas estas cosas junta ; é perfectamen- te las unas acompañadas de las otras en él relumbran é per- manecen , < por qué por contemporal é de nuestra tierra le ne- garemos aquella gloria que á los pasados y de fuera della tan 25 de buena mente otorgamos ? < E quién será aquel que conos- ciere é oviere sentido el fruto de la su grande é muy madu- ra discreción , que baya á buscar prudencia en los Catones ? ¿ E quien oviere seído capitaneado é acaudillado so la su non ven- cida bandera , co'mo irá á demandar enxemplo de magnanimi- go dad en los Scipiones d Metellos? ¿E quál enemigo lo avrá visto ó sentido ferir de la espada , que tema mas la fiereza de aquel orne é duro varón llamado Sceva ? ¿ Quién alabará en el Rey Masinisa cuerpo dispuesto á trabajos , é perseverancia non domada por exercicios caballerosos , si bien ha ávido par- $$ te de la su caballerosa fatiga é continuos trabajos de guerra? ¿ Quién será aquel que ose afirmar que por mas honrosos nin peligrosos casos , é grados de infortunios , é bienaventu- ran-
Don Alvaro de Luna. g
ranzas , ningún grande de nuestro tiempo le passase , é fuese delante en adquirir gloria é fama é honra bien ganada > Assi que en aqueste muy acatado Maestre tantas imágenes verda- deras de virtud se nos representan , como si las reliquias de la
5 bondad de muchos de los passados en él é por un solo él fue- sen conservadas , ¿ Pues quién será mal enseñado queriendo to- mar enxemplo en la su muy sabia prudencia ? < Quién tentará ser movible veyendo la su tanto firme constancia ? | Quién se afeminará á facer cobardía , considerando la su muy esforzada
i o magnanimidad ? < Quién cometerá fealdad nin yerro mirándo- se en el mas claro espejo de la su muy pura é verdadera leal- tad á su Rey ? ¿ O quál podrá ser rudo nin grosero á quien la su grand casa haya seído escuela de pulicia é puroso enseña- miento ? Pues si algunos quisieron escribir los fechos de los pas-
15 sados , moviéndose los unos por amor que ovieron á sus vir- tuosas obras , otros por se deleytar tratando grandes é caballe- rosos fechos , é algunos por dexar las escogidas obras de los passados , escritas por enxemplo é doctrina á los que después viniesen , á muchos por gloriarse á sí mismo curiosamente es-
20 cribiendo fechos é vidas de Príncipes escogidos , ¿ por qué non será dada licencia é lugar á mi ruda mano que escriba algu- na cosa de la muy virtuosa vida de aqueste muy noble é fa- moso Maestre? Pues para desechar el sueño del mi adormido ingenio tantas é tan grandes causas tengo venidas de la virtud
25 del solo nuestro virtuoso Maestre , como algunos de los otros autores pudieron tener por los respetos de la virtud de muchos de los que fueron antes de nos. Quanto mas que yo creo que los sus muy singulares fechos non solamente me prestarán fuer- zas para decir , mas aún liberalmente me las dan é otorgan.
30 Pues por lo que tengo dicho , é por mucho mas que se po- dría decir , intenté escribir en esta presente obra algunos de los muy notables fechos é acaecimientos deste bienaventurado Maestre : como quiera que yo non dubdé que los sus claros fe- chos é notables fazañas é discurso de bienaventurada vida , mas
35 curiosamente estén escritos por otros mas prudentes é elo- quentes autores, assi componedores de las historias de los Sanc- tos Padres , é Emperadores , é Reyes Christianos , como de los infieles Moros , é barbaros que en su tiempo han reyna-
A2 do
4 Crónica del Condestable
do é reynan , segund el grand sonido , é clara voz , é fa- ma pública , que los sus grandes fechos por todas las naciones han discurrido , é de cada dia discurren. E porque aquello que en semejantes historias es asentado , mas se escribe por enxemplo de los advenideros , que para doctrina de los vivien- 5 tes , por non darse en la nuestra edad á publicación. E aún por- que assi algunos de la nuestra España , como muchos de fue- ra della , que con letras de cada dia non poco me solicitan é conquieren , demandándome alguna cierta é verdadera doctrina puesta en orden de escriptura , de su virtuosa vida del núes- 10 tro Maestre magnifico , puedan aquestos por mí lo que saber bien desean é por diversas maneras oyen , en una muy cier- ta é clara verdad manifiestamente conocer. E justando á esto, porque aquello que aqueste nuestro muy esforzado Maestre en diversos tiempos fasta aqui gloriosamente acabó , en un bre- 1 5 ve volumen los leítores lo contemplen. E tentando entrar la presente obra donde pues tú , Verdad , eres una de las prin- cipales virtudes que en aqueste nuestro muy buen Maestre siempre fecistes morada , á tí solo llamo é invoco que adies- tres la mi mano , alumbres el mi ingenio , abundes la mi me- 20 moria , porque yo pueda confirmar é sellar la comenzada obra con el tu precioso nombre.
TITULO I,
DE LAS DIVERSIDADES DE LOS LINAGESi
é de la casa é linage de Don Alvaro de Luna > jMaestre de Santiago , é Condestable de Castilla.
QUistion fué muy antigua , é dubda muy porfiada entre los Sabios que mucho sopieron ¿ en quál de los linages de los ornes resplandecía mas la nobleza é fidalguia, en 25 aquellos que nacían de claros linages é nobles abolorios , é por su desmerecer , é escuros fechos , é malgastado vivir man- cillaban la limpia sangre de sus linages , ó en aquellos que de omildes é baxos linages por los grados de la virtud é de la noble carrera de la vida sabían subir é acumbrar en la silla de 30
la
Don Alvaro de Luna. 5
la nobleza é bien ganada gloria ? E determinado está por to- dos que estos á tales son mucho mas dignos de poseer la no- bleza , los que de nuevo la fallan é la facen , é en quien ella comienza , que los otros que desfacen la yá fecha , en es-
5 curo é desaventurado tin , en quien ella se mortifica é acaba. Mas aún porque son otras dos maneras mas nobles de ornes, diremos también de aquellos , pues mas facen al caso nuestro. Los unos son los que decienden de generosos linages é nobles parientes , é non amenguan con la su vida los fechos de los
i o sus passados , nin facen cosa porque los sus linages sean veni- dos á menos ; mas nin tampoco se abentajan assi con la virtud, que velen nin trabajen por venir á mas , antes entienden que conservar lo que les queda es asaz , é ser tan buenos como sus passados es harta bondad. La otra manera postrimera , pero
15 mejor é mas virtuosa de ornes es los que descienden de clara é escogida generación , é noble é generosa sangre : la limpie- za é bondad , de la qual Herbé en tal maña en ellos , que en- tienden que por ser la virtud de los sus pasados , que poseen cosa agena é venida de otra parte , é que mas demanda la per-
20 fecion de la virtud , é con lo ageno non se contenta. Estos á tales velando é trabajando de noche é de dia porfían tanto con la fortuna , que sobran é pasan toda la nobleza é grande- za de sus linages , é cobran nuevos nombres de virtud , é non solo merescen rescebir gloria para sí mismos , mas acrescientan
£5 la de los sus passados , é dexanla mas estendida é acrecentada á los que después dellos vienen. De tal manera de ornes co- mo aquestos que decimos fué el noble é virtuoso Don Alva- ro de Luna , Maestre de Santiago é Condestable de Castilla, cuya historia escribimos. E como quier que fué del noble é
30 escogido linage de la casa de Luna , que es de los principales nobles del Regno de Aragón , él se dispuso á tantos trabajos, é acompaño assi la vida con la virtud , que non solamente me- resció ser principal del su linage , mas aún ser el mas famoso é nombrado varón que en los nuestros tiempos , sin tener co-
35 roña, ovo en las Españas , segund por la historia oíredes. E porque pura é verdaderamente se conozca el su linage, é don- de é como vino en Castilla , decirlo emos por menudo , quan, breve podremos. Clara é sabida cosa es que entre las ca- sas
6 Crónica del Condestable
sas principales de los grandes é nobles del Regno de Ara- gón fué é es una dellas la casa de Luna, assi por nobleza de lina- ge , como por mucha antigüedad é grandeza de patrimonio, é aún porque salieron siempre de aquella notables é escogi- dos ornes. De los quales algunos ovo que tovieron grande ca- 5 vida en las casas de los Reyes , é cerca dellos , por las sus vir- tudes , é limpia crianza , é buenas maneras. E muchos otros ovo que siguieron el estado eclesiástico , é fueron Príncipes de la Iglesia , é singulares pilares de nuestra sanóla Fe. De los quales aún los que en nuestra edad han seído algunos se po- 1 o drian relatar. Ca de aquesta casa fué el Papa Benedicto de gloriosa memoria , el qual fué hermano de Don Juan Martí- nez de Luna , señor de aquesta casa , é aqueste fué abuelo del nuestro Maestre é Condestable Don Alvaro de Luna. E sa- lió de aquesta casa de Luna el noble é virtuoso Don Pedro 15 de Luna , Arzobispo de Toledo , primado de las Españas , el qual fué tio hermano de su padre del nuestro Maestre é Condestable. E aún fué de aquesta casa Don Pedro de Lu- na , Arzobispo de Zaragoza , primo hermano del Maestre. E fué de aquesta casa asentado en la silla Toledana , é en la 20 primacía de las Españas , el virtuoso é muy leal al Rey , é muy obediente á sus mandamientos Don Juan de Luna , de gloriosa recordación , hermano del mismo Maestre é Condes- table. E aún dexo de decir de los Arzobispos que á suplica- ción del Maestre hoy son de Santiago é Toledo , sobrinos del 2 5 Maestre é Condestable , é criados en su casa. E de los que si- guieron el estado de la caballería salieron desta casa nobles é virtuosos ornes , de los quales fué Don Juan Martínez de Luna , abuelo del nuestro Maestre é Condestable , el qual Don Juan Martínez en quanto grado siguió , é sirvió al Rey Don 30 Enrique el II. é quantos logares é villas de su patrimonio vendió é puso en aventura por lo servir , adelante se dirá. Fué de aquesta casa Don Alvaro de Luna , padre del núes- troMaestre é Condestable , el qual fué Copero mayor del Rey Don Enrique el III. é fué Señor de Alfaro é Jubera é 35 Cornago é Cañete , lo qual fué dado en emienda á su padre en Castilla , segund la historia lo contará adelante. E fué de aquesta casa Don Juan Martínez de Luna , tio del nuestro
Maes-
Don Alvaro de Luna. 7
Maestre é Condestable , hermano de su padre : é Don Ro- drigo de Luna Prior de la Orden de Sant Juan , tio assímis- mo del nuestro Maestre Don Alvaro de Luna , hermano de su padre. Las quales dignidades todas fueron en su tiempo , é 5 ganadas por él, salvando el Papazgo que por elección de todo el mundo fué escogido el dicho Padre Sánelo : é Don Jayme de Luna su primo , que aún hoy vive , é tiene el señorio é la casa en el Regno de Aragón.
TITULO II.
VE LAS RAZONES POR LAS QUALES
algunos nobles del linage de Luna , é el padre de Don
Alvaro de Luna , -Maestre é Condestable ,
vinieron en Castilla.
REynante el Rey Don Pedro en los Regnos de Castilla, como el Rey Don Enrique su hermano oviese tomado titulo de Rey , ovo entre ellos muchas guerras é debates , é entre las otras ovieron una batalla cerca de Naxera , donde el Rey Don Enrique fué desbaratado , é con la grand gente que le quedó é le quiso seguir , pasó al Regno de Aragón á fin
1 § de ir adelante al Rey de Francia , en el qual esperaba valia é acogimiento. E como aportase á la casa de Yllucque , la qual era de Don Juan Martínez de Luna , abuelo del nuestro Maes- tre é Condestable Don Alvaro de Luna , é Don Juan Mar- tínez quando conosció que aquel era el Rey Don Enrique , é
20 vido como venia corrido é desbaratado , é destrozado él é su gente , resabiólo lo mejor que él pudo , faciéndole mucho ser- vicio é fiesta , reparando á él é á los que con él venían de todas las cosas que les facían menester , fablandole é tratán- dole con tanta reverencia é cerimonia , como si viniera á su
55 casa victorioso , é con su entero estado Real. Después que el Rey Don Enrique é los suyos ovieron allí reposado , é fue- ron reparados , Don Juan Martínez de Luna buscó de sus al- gos é joyas é bestias lo mas que él pudo , é entendió que al Rey eran necesarias , é diólas al Rey é á los suyos para su
30 partida. E su hermano Don Juan Martínez de Luna , que
era
8 Crónica del Condestable
era estonce mancebo é Arcediano de Zaragoza , é tenia ade- reszado de se partir para el estudio , el qual fué después el Pa- pa Benedicto , todo el dinero que tenia para su partida del es- tudio , diolo todo al Rey Don Enrique , entendiendo que non podia ser despendido en mejor estudio que en reparar á un tan 5 grande Rey é señor, que con tanta fortuna é necesidad á su casa avia aportado* E después que Donjuán Martínez ovo assi repa- rado al Rey Don Enrique , adereszóse él é los suyos , é non lo quiso dexar por mucho que le porfió fasta le acompañar é poner dentro en Francia. El Rey Don Enrique , como aquel que 10 era muy conoscido é muy virtuoso Príncipe , non se le olvi- do la mucha honra é buen acogimiento que aquel Caballero en su casa é tierra le ficiera : é el buen ofrecimiento é socor- ro que con la su persona é bienes le avia fecho. E quando el Rey Don Enrique volvió en Castilla , rogóle que le qui- 1 5 siese seguir é ir en Castilla con él , dándole su fé Real de le non ser desconoscido nin desagradecido de la honra que le avia fecho. Don Juan Martinez de Luna fizólo assi , é aún poique el Rey estaba en grand necesidad de dinero , como aquel que ayuntaba gente para entrar por los Regnos de Castilla ,'é non to tenia de qué pagarles sueldo, vendió algunos logares é villas que tenia en Aragón para socorrer al Rey , é él mismo fué é par- tióse con él , é sirvióle muy bien en las sus guerras , é nunca lo dexó en los sus trabajos. E por esta razón el Rey Don En- rique después que ovo sosegado su Regno , dio á Don Juan 25 Martinez de Luna en emienda de lo que por él avia vendi- do en Aragón , é de los servicios é buenas obrss que le avia fecho estos logares en Castilla , Alfaro é Jubera é Cornago é Cañete, é fizóle su Mayordomo mayor : é ásu fijo Don Alvaro Copero mayor : é á Don Juan Martinez su fijo mayor , Alfe- 30 rez del Infante Don Fernando , que fué después Rey de Ara- gón. E assi quedó Don Juan Martinez de Luna con este se- ñorío é oficios que avernos dicho. E quando morió quedaron del estos fijos , Don Juan Martinez de Luna , é Don Alvaro de Luna , que fué padre del nuestro Maestre é Condestable, 3 f é Don Rodrigo de Luna , que fué después Prior de Sant Juan. Quando morió Don Alvaro de Luna padre de nuestro Maes- tre é Condestable , el nuestro Maestre quedó niño é muy pe- que-
Don Alvaro de Luna. 9
qtieño , é fué criado en la casa de Don Juan Martínez de Luna su tío muy delicadamente, assi por su tio como por su tia su muger que era noble dueña. E por el niño ser muy gracioso , é levantarse muy vivo é despierto , é muy cuerdo 5 é avisado , todos los de casa é los de fuera ponian los ojos en él é lo amaban mucho , é procuraban de lo complacer é agra^ dar en lo que podían , é él se avia assi bien con todos , que non avia ninguno de quantos le veían que non le preciasen é amasen mucho. E como quiera que era niño en tal mane-
10 ra representó desde su tierna edad la nobleza é grandeza de su virtud , que todos le fablaban con mucha reverencia é se- ñorío , é quando algunas cosas facían acerca del en que le complacían mucho , acostumbrábanle decir : veamos , Señor , ¿qué fareis vos por nosotros quando Dios vos faga grand
15 Señor? E paresce que aquellas palabras é otras semejantes po- nia Dios en las bocas de muchos para que como por espíritu de profecía dixesen é denunciasen el grand señorío é pujanza é claro nombre que aquel niño después que fuese mancebo avia de aver , segund lo ovo después. En esta manera fué el
jo Maestre é Condestable Don Alvaro de Luna conservado en la limpia crianza que ovo , é nodrido polida é delicadamente por disposición é voluntad del poderoso Dios , como aquel que para tan grande señorío , é para gobernación de tantas gen- tes lo guardaba é criaba. Quando fué de edad de diez años
25 él sabía yá todas las cosas que los otros niños quando por es- tonce comenzaban á prender. E sabía leer é escrebirlo que con- venia para caballero , é sabía yá cabalgar é ponerse bien á ca- ballo , é procuraba de traer limpio é bueno lo que traía , é ser muy cortés é gracioso en su fabla , é contenencia : é luego le
30 dieron ayo , el qual se llamo Ramiro de Tamayo , para que lo enseñase como avia de facer todas las cosas que convenían á fijo de noble é generoso. Por aquellos días fué proveído su tio Don Pedro de Luna del Arzobispado de Toledo , el qual amaba mucho á este su sobrino Don Alvaro de Luna , é co-
35 mo quiera que él lo quisiera tener consigo en su casa , é le fa- cía mucha honra é mostraba mucho amor , Don Alvaro de Lu- na , aunque era niño suplicóle que él lo quisiese poner en la casa é corte del Rey de Castilla , que para aquellos que de-
B sea-
io Crónica del Condestable
seaban seguir la orden de caballería , segund el su tiempo , avia de ser espendida , é su estudio avia de ser en las cortes de. los Reyes. El Arzobispo su tio preció mucho la razón del ni- ño , é entendió que si vivia avia de ser buen Caballero , é aque- llo se levantaba de grande é generoso corazón. Estonce el Ar- 5 zobispo , é Don Juan Martínez de Luna sus tios , adereszaron de lo enviar á la corte del Rey de Castilla , é ordenáronle su ayo é casa que avia de levar , é assi se partió Don Alvaro de Luna para la corte del Rey de Castilla , la primera vez que á ella vino. Aquesto fué andando el año del Nascimien- 10 to de nuestro Señor Jesu-Christo de mil quatrocientos é ocho años , é el reynado del Rey Don Juan el II. en dos años, estando el Rey en la villa de Guadalaxara , é la Reyna su madre , é las Infantas hermanas del Rey. E fué por Carnes- tolendas , al tiempo que el Infante Don Fernando avia veni- 15 do de sobre la villa de Setenil , é avia echado de la corte á, Juan de Velasco , é á Diego López Destuñiga , que avian quedado nombrados en el Testamento por tenedores del Rey, é á otros Arzobispos é Obispos , é Perlados , é Do&ores. E quien bien quisiere considerar en aquella primera venida que 20 Don Alvaro de Luna fizo á la corte del Rey de Castilla , é en la grand cavida é pujanza que después ovo , paresce que fallará que fueron lanzados todos aquellos grandes de la cor* te en señal que aquel niño que estonce entraba en ella avia de inchir el lugar de todos ellos. 25
TITULO III.
COMO DON ALVARO DE LUNA FUE PAGE
del Rey nuestro señor , é de las cosas que en este tiempo acaescieron*
MUcho afanó Don Alvaro de Luna por se facer conocer con todos los grandes é pequeños de la corte del Rey de Castilla , é luego se acompañó con los fijos de los mas nobles caballeros , é mayores ornes que ende eran , é con aquellos que entendió que eran mejor criados , é de mejores 30 costumbres. E en tal manera se avia con ellos , é de tan gracio- sa
Don Alvaro de Luna. ir
sa é dulce conversación lo fallaban , aunque era pequeño , que en poco tiempo cobró el amor é los corazones de todos los que mas valían , é en todas las fiestas é danzas é burlas de niños él era assi gracioso é desenvuelto , que todos lo preciaban mu- 5 cho , é procuraban de le semejar , é todos le seguian é non se partían del. En esta manera comenzó Don Alvaro de Lu- na á continuar la corte del Rey de Castilla , é los dos pri- meros años que á ella vino non ovo cosa que de notar sea en la su historia , salvo que en este tiempo en el año del Nascimiento i o del Señor de mil quatrocientos é ocho años, mató el Duque á Juan Deponto , que tenia cargo de lo guardar en la prisión en el castillo de Mora , é el Duque fuyó é fuese al Regno de Navarra , é de allí fué enviado preso al Rey de Castilla. Par- tió el Rey de Guadalaxara con la Reyna su madre , é el In- 15 fante Don Fernando su tio , é los otros grandes que con él andaban , é Don Alvaro de Luna con él , é vínose á Valia- dolid donde el Infante Don Fernando , é Don Sancho Obis- po de Palencia mandaron derribar un lienzo del adaibe del alcázar viejo de Valladolid , porque se decia que la Reyna 20 con el Rey de Castilla su fijo , é con las Infantas se querían lanzar en él. En el año siguiente, que fué del Nascimiento del Señor de mil quatrocientos é nueve años, partió el Rey de Va- lladolid , é con la Reyna su madre , é con las Infantas sus her- manas , é el Infante Don Fernando con sus fijos é fijas , é Don 25 Alvaro de Luna con el Rey , é fué el Rey á Becerril , é el Infante á Paredes. Este año morió Don Lorenzo Xuarez Maes- tre de Santiago , é ficieron Maestre á Don Enrique fijo del Infante Don Fernando , el qual yá por esos dias era desposa- do con Doña Beatriz fija de Don Juan Infante de Portogal, 30 la qual era de cumplida edad , é en aquella sazón era como Se- ñora de Alva : é Don Pedro Niño trató amores con ella , é ovóla , é fuyó por este fecho fasta en Bayona. Partióse el Rey de allí , é tovo la fiesta de la Pasqua de Navidad en el canti- llo de Magaz , é con él los grandes que dicho avernos , é 35 Don Alvaro de Luna que contino continuaba la casa del Rey. En el año siguiente que andaba el año del Nascimiento del Se- ñor de mil quatrocientos é diez años , é el reynado del Rey Don Juan de Castilla é de León en quatro años , el Rey tomó
B 2 por
12 Crónica del Condestable
por su page á Don Alvaro de Luna , é como quiera que eí Rey era muy niño , veyendo la graciosidad é gentileza , é mucha desenvoltura de Don Alvaro de Luna , pagábase de su servicio mas que de otro ninguno , é placíale mas , é queríalo siempre de contino tener cerca de sí. Agora dexa la historia 5 de fablar de Don Alvaro de Luna , é contará lo que acaesció en Castilla los tres años siguientes.
TITULO IV.
DE LO QUE ACAESCIÓ EN CASTILLA
los tres siguientes anos,
EL Infante Don Fernando partió aquel año para la fron- tera de los Moros , é fué cercar la villa de Antequera, é en Mayo dia de Sant Juan de Portalatina , vinieron sobre 10 él los Infantes Moros con mucha gente de pie é de caba- llo , é le dieron batalla , la qual fué muy porfiada de una par- te é de otra ; pero á la fin plogo á nuestro Señor que los Mo- ros fueron vencidos é desbaratados. Morid en aquella batalla Iñigo Ortiz Destuñiga , Alcalde mayor de Sevilla, é Guarda 15 mayor del Rey ; é el Infante Don Fernando non partió de sobre la villa de Antequera fasta que la tomó en el mes de Septiembre. El Rey de Castilla tovo las Carnestolendas en Oterdesillas , é fué tener la Pasqua de Resurrección á Sego- via , con la Reyna su madre , é con las Infantas sus herma- 20 ñas , é estovo ende fasta passado el mes de Septiembre. E de alli se vino á Valladolid, é estovo ende. E andando el año del Nascimiento del Señor de mil quatrocientos é once años , é el año del reynado de Don Juan Rey de Castilla é de León en cinco años , estando el Rey en la villa de Valladolid , en 25 el mes de Mayo llegó ende el Infante Don Fernando su tio, que venia de la frontera de los Moros , el qual fué rescebido con mucha fiesta é solemnidad. E de alli partió el Rey , é la Reyna , é el Infante é Infantas todos juntamente , é fueron á la villa de Ayllon. E alli vino á la corte del Rey de Castilla Don 30 Pedro de Luna , Arzobispo de Toledo , tio de Don Alvaro de Luna. Estando alli el Rey le llegó nueva que era muerto Don
Mar-
Don Alvaro de Luna. ig
Martin Rey de Aragón , é el Infante Don Fernando ovo de partir dende , ca era primogénito heredero del Regno de Ara- gón , é levó consigo muchas gentes de caballeros é escude- ros de Castilla , é andovo tanto fasta que llego á Cuenca de
5 Huete. El Rey de Castilla con la Reyna su madre , é con todos los otros grandes que andaban en la su corte , partid de Ayllon é vínose á Valladolid, é estovo ende lo que quedaba del año, é todo el año siguiente en toda paz é sosiego. Este año siguiente comenzó á reynar en Aragón Don Fernando fijo del Rey Don
io Martin. Andando el año del Nascimiento del Señor de mil quatrocientos é trece años , é el reynado de Don Juan Rey de Castilla é de León en siete años , en el mes de Junio partid el Rey de Castilla de Valladolid , é vínose á Toro , é llego ende víspera de Corpus Christi. E este año conquistó el Rey
15 Don Fernando de Aragón al Conde de Urgel, é lo prendió, el qual pretendía aver derecho al Regno de Aragón. E partió el Rey de Toro é fuese á Salamanca. Este año fué muy seco é menguado de aguas , é de mucha fambre , que sembraron é nunca cogieron pan. E estovo el Rey alli en Salamanca fasta
so que comenzó el año del Señor de mil quatrocientos é catorce años.
TITULO V.
COMO LA REYNA DOÑA CATALINA MADRE
cid Rey fizo Maestresala d Don Alvaro de Luna,
é como era yd muy cercano é allegado d la
voluntad del Rey.
IDO avia Don Alvaro de Luna á ver á Don Pedro de Lu- na , Arzobispo de Toledo , su tio : é el Rey lo amaba yá mucho , é era muy allegado á su voluntad , é aquellos días 35 que Don Alvaro de Luna non estovo en la corte el Rey non se alegraba assi como solia , nin estaba assi contento de sí. E la Reyna su madre que deseaba mucho tener pagado é con- tento al Rey su fijo , entendió bien que por non estar alli Don Alvaro de Luna el Rey non se alegraba como solia , é escri- 30 bió mandando é rogando muy afincadamente á Don Alva- ro que viniese luego , é rogando mucho al Arzobispo su tio
que
14 Crónica del Condestable
que toviese con él manera como luego se viniese para el Rey, que lo deseaba mucho. E Don Alvaro de Luna visto el man- dado de la Reyna , é conoscida la voluntad del Rey , partió lue<*o , é llego á Salamanca dó el Rey estaba por estonce. El Rey ovo mucho placer con su venida , é se alegro' como antes, é 5 fizo á todos alegre é pagado semblante. E naturalmente tovo es- ta errada Don Alvaro de Luna desde niño , é siempre después que en la compañía 6 entre la gente que se falló , siempre su presencia dio un favor á todos , é su graciosidad puso á todos siempre mucha alegria é denuedo , é buen corazón , é grand 1 o voluntad de bien facer. E aún algunos grandes sabios del Rey decían , que naturalmente en Don Alvaro de Luna fallaban que tenia esta gracia , é especial don de Dios , que si visitaba ó entra- ba á visitar á algunos que estoviesen mal , ó dolientes de grave enfermedad , que la su vista disponía é obraba en los dolientes 1 5 enfermos conoscida é cierta mejoria é salud , lo qual por mu- chas experiencias muchas veces fué probado. Assi que por aque- llo non solamente se alegró el Rey con la venida de Don Al- varo de Luna , mas toda la corte é grandes , é los fijos de los grandes que cerca del Rey eran. E el Rey estovo en Sa- 20 lamanca con mucha alegria é sosiego de sus Regnos , fasta ocho días después de Corpus Christi , que se partió dende , é se fué á Villeruela , donde tovo el Sant Juan , é siempre Don Alvaro de Luna andaba yá siempre cerca del Rey , ca el Rey non se fallaba sin él. E de allí se partió el Rey , é se fué á 25 Valparayso , é dende á Baldenebro , donde estovo fasta passa- do el mes de Agosto , é alli tomó al Rey una grand dolen- cia de fiebres , é en toda su dolencia non quería que Don Al- varo de Luna se partiese del. E estando el Rey alli le llegó nueva como el Arzobispo Don Pedro de Luna era muerto, 30 de lo qual pesó al Rey por el grand pesar que dello sin- tió aver Don Alvaro de Luna ; como quiera que este Ar- zobispo ayudaba mucho á Don Alvaro de Luna su sobrino, é le avia puesto la casa que en la corte traía , é le proveía á él , é á los suyos que traía en la corte continuos. Por el 35 fallescimiento suyo Don Alvaro non despidió nin partió de sí ninguno de los que tenia , nin abaxó ninguna cosa del esta- do en que el Arzobispo su tio le avia puesto , antes trabajó por
sobs-
Don Alvaro de Luna. k
sobstener aquel estado é honra mas noblemente que fasta allí; como quiera que aún del Rey non avia rescebido salvo una ra- ción de doncel. E todos los grandes de la casa del Rey pensaron que en perder Don Alvaro de Luna á su tio el Arzobispo
5 seria él menguado en su estado é honra , é favor que tenia. E paresce que Dios milagrosamente desde aquel dia en ade- lante le fué acrecentando todo el favor é estado suyo , porque fuese visto á la gente que la honra , favor é estado de Don Alvaro , non le venia de la grandeza de sus parientes , nin
i o muchedumbre de su patrimonio , mas que solamente de sus mismas bondades é virtudes procedía E partió el Rey de Baldenebro é fuese á Fromesta , é allí fué fecho Don Al- varo Maestresala del Rey , el qual cada dia crescia en bonda- des , é virtudes , é gentileza , é buenas maneras , é en el amor
15 é gracia que tenia con el Rey. En aquel año se coronó el Rey de Aragón , é postularon por Arzobispo de Toledo á Don Sancho de Rojas , Obispo que era de Palencia , é esto- vo Don Alvaro de Luna con el Rey de Castilla en Fromes- • ta fasta que comenzó el año del Señor de mil quatrocientos
20 é quince.
TITULO VI.
COMO TRATARON QUE DON ALVARO
Juesse con la Infanta que iba d casar d Aragón^ for lo apartar del Rey.
DOn Alvaro de Luna partió de Fromesta con el Rey, é vino á tener las Carnestolendas de aquel año en Va- lladolid. E como la envidia sea un pecado que atormenta é roe los huesos é entrañas de los que Ja poseen , é les face de 25 dia é de noche dolerse de los bienes ágenos que Dios repar- te por los que les merescen : veyendo algunos grandes que andaban en la corte del Rey como de cada dia Don Alva- ro de Luna crescia en el estado , é en el amor é gracia que tenia en la voluntad del Rey , é sintiendo como el Rey de 30 noche nin de dia non se fallaba nin queria estar sin Don Al- varo de Luna , é lo abentajaba sobre todos los otros , é non
que-
1 6 Crónica del Condestable
quería que otro alguno lo vistiese , nin tratase así como Don Alvaro , crescia la envidia en la voluntad é corazones de mu- chos. E mayormente veyendo quanto dispuesto era Don Al- varo para todas las cosas. Ca si avian de luchar ante el Rey los fijos de los grandes , 6 sacar el pie del foyo , ó danzar , 6 5 cantar , d facer otros fechos 6 burlas de mozos , Don Alvaro de Luna se aventajaba sobre todos ; d si avian de correr mon- te , él feria el puerco d el oso , ante todos, ca era muy monte- ro de corazón , é muy osado , é grand cavalgador , é bracero. E verdaderamente él tovo tan dispuesto cuerpo en su tierna 10 edad , é después , que entre muchos non se fallaba semejante, como quiera que non fué grande , nin alto de persona. Mas aunque tenia los miembros gentiles é delicados , era muy bien fecho , é todo niervos é huesos , é facia bien toda cosa , é es- tábale muy bien qualquiera ropa que se vestia , é dábale muy 1 5 buen ayre , assi á las ropas que se vestia , como á las bestias que cabalgaba , é á toda cosa en que ponia las manos. E por él ser tan gracioso , é bien criado , é de fermosa é gentil dispo- sición , é de muy dulce fabla é conversación , las dueñas é las doncellas de la Reyna , é todas las otras grandes señoras le 20 daban muy grand favor , á lo que facia é decía , mas que á ninguno de todos los otros. Assi que por todas cosas el zelo é envidia que algunos avian de Don Alvaro de Luna fué muy grande. E como por estos días la Reyna Doña Catalina ma- dre del Rey enviase la Infanta Doña Maria su rija á casar con 25 el Príncipe Don Alfonso , primogénito heredero del Regno de Aragón , algunos por apartar á Don Alvaro de Luna del Rey é de la su corte , tovieron manera con la Reyna , que Don Alvaro de Luna fuese con Don Sancho de Rojas , Ar- zobispo de Toledo , é Juan Alvarez de Osorio , Señor de Vi- 30 llalobos , é otros grandes que iban con la Infanta por la acom- pañar : dando causa dello que facían mucha honra á Don Al- varo de Luna en lo enviar acompañar la Infanta con aquellos grandes. E aún porque allá podría ver al Padre Sánelo su tio , que por estonce estaba en Peñíscola , é á los otros gran- 3 £ des del Regno de Aragón sus parientes. Especialmente trató esta ida de Don Alvaro de Luna Juan Alvarez de Corio , por quanto avia grandes zelos de Don Alvaro de Luna , y de Do- ña
Don Alvaro de Luna. 17
ña Inés de Torres , doncella de la Reyna , muy allegada á la voluntad de la Reyna. E decíase este Juan Alvarez facer de aquella doncella toda su voluntad , é por el grand amor que Doña Inés de Torres mostraba á Don Alvaro de Luna, Juan
5 Alvarez avia dello grandes zelos , é por esta causa tovo mane- ra que la Reyna enviase á Don Alvaro de Luna con la In- fanta : é la Reyna fabló con Don Alvaro de Luna de aque- lla ida , como quier que Don Alvaro de Luna se le enten- dió bien , que aquella ida que le ordenaba mas lo facían por
10 lo apartar del Rey é de la su corte , que por le dar aquella honra que decían. Mas por cumplir mandamiento de la Rey- na , pues era madre del Rey , é ser obediente á lo que man- dado le fuese , aceptó la ida , é partióse con la Infanta , é con aquellos grandes que dicho avernos. E llegó Don Alvaro de
15 Luna á despedirse del Rey de Castilla su señor con muy grand reverencia é cerimonia, besándole las manos : é el Rey quan- do vido que Don Alvaro de Luna se quería partir , pesóle mucho , é dixole que non lo ficiese. Don Alvaro de Luna le dixo , que convenia á su servicio que él partiese , pues la Rey-
20 na su madre le avia mandado ir con la Infanta su hermana. El Rey quando vido que todavía era dispuesto Don Alvaro de Luna de se partir , non pudo sofrir que las lagrimas non le viniesen á los ojos ; é como quiera que el Rey era niño, que aún non avia mas de diez años, bien entendió que aquello
25 se facía por apartar del á Don Alvaro de Luna , é abrazándole muy amigablemente , dixole , que si todavía quería su servi- cio se viniese luego para él. En esta manera se partió Don Alvaro de Luna de la corte por aquella vez , é non solamen- te quedó el Rey triste por su partida , mas todas las donce-
30 Has é dueñas de la casa de la Reyna , maldiciendo en sus co- razones á los que avian tenido manera con la Reyna que Don Alvaro de Luna partiese de la corte. E cierto semejaba que en salir él de la corte é casa del Rey , toda ella quedaba ro- bada de toda gentilleza é alegría.
TI-
18 Crónica del Condestable
TITULO VIL
COMO DON ALVARO DE LUNA VOLVIÓ
de Aragón de acompañar la Infanta , / como todos los
grandes de Castilla procuraban de tener vartt
en Don Alvaro de Lana*
MUy bien se ovo Don Alvaro de Luna en aquella ida con la Infanta al Regno de Aragón , é como quier que él aún non avia ávido del Rey grandes dádivas nin mercedes, por el Rey ser tan niño , que aunque mucho lo amaba non lo po- día assi aprovechar como quería , mas con todo eso Don Al- § varo trabajo é adereszó en tal manera á sí é á los suyos , é tanto á punto , como si él yá toviera una grande renta. E Don Alvaro vido en Aragón al Papa Benedicto su tío , el qual ovo mucho placer con él , é le dio su bendición. E vi- do assimismo algunos caballeros sus parientes, los quales ovie- 10 ron mucho gozo é alegría con él , veyendolo tan vivo é tan desenvuelto , é tan cuerdo é bien criado , é sabiendo quanto era allegado á la voluntad del Rey de Castilla , lo qual yá se sabia por muchas partes. E non solamente avian placer con él sus parientes , mas aún los que non le conoscian tenían mane- 15 ra de se concertar con él , por las virtudes é buenas maneras que de Don Alvaro de Luna oían decir é sabían. En tal ma- nera , que rescibid de todos muchas fiestas en Aragón , assi de aquellos caballeros sus parientes , como de los otros grandes del Regno , é de la casa del Rey , é mucho le quedaron to- 20 dos obligados é ofrescidos. E como quiera que todos le quisie- ran mas detener non pudieron. Ca después que se partiera Don Alvaro del Rey de Castilla en Valladolid , non passaron mu- chos días que el Rey le escribió mandándole , é rogándole muy afincadamente , que se viniese luego para él : é aún ro- 25 gó el Rey á la Reyna su madre , que aquello mesmo le es- cribiese é enviase á mandar á el Arzobispo Don Sancho de Rojas , é Juan de Velasco : los quales por esos días eran los principales en la casa del Rey. E veyendo que el Rey perse- veraba tanto en aquella voluntad , é amor que avia á Don Al- 30
va-
Don Alvaro de Luna. 19
varo de Luna , é que por le apartar del Rey non partia del el Rey su voluntad , cada unos destos grandes por su parte envió sus mensageros con sus letras á Don Alvaro de Luna, rogándole mucho que él se viniese prestamente al Rey, que lo deseaba tan-
5 to , é esperaba de cada día , é aún ofresciendole cada uno por sí que él quisiese ordenar de sus algos, é bienes, é personas, como de parientes, é amigos muy cercanos ¿Pues quál don mayor que la bondad ? ¿Quál riqueza mayor que la virtud? Todos facen par- tido al virtuoso , é al bueno todos lo quieren é allegan á sí.
10 Nunca la bondad puede estar en luengo destierro , nin la virtud se puede mucho alejar de los que la quieren seguir. Don Al- varo de Luna aquexado de tantas letras é mensageros , ovo de partir é volver mas presto que pensó á la corte del Rey de Cas- tilla , que estaba en Valladolid , donde lo avia dexado. < Quién
1 5 podría decir el placer que el Rey ovo con la venida de Don Alvaro , é las dueñas é doncellas de la casa de la Reyna , é todas las otras gentes de la corte por la mayor parte ? E alli comenzaron á tratar Don Sancho de Rojas , Arzobispo de Toledo , por *su parte , é Juan de Velasco por la suya , como
20 oviesen parte en Don Alvaro de Luna, enviandole cada dia sus mensageros é tratantes , é faciéndole grandes ofrescimientos , é enviandole grandes dádivas de oro é de plata por atraerlo á sí , las quales él non quiso rescebir , diciendo , que el Rey su señor le daba á él asaz. E como quiera que aún Don Alvaro de
25 Luna por estonce non tenia, salvo muy poco, nin por eso nunca fué inclinado por cobdicia á facer ninguna fealdad , antes to- vo siempre el corazón muy grande é generoso , é inclinado mas á la honra , que á la cobdicia. E como quiera que era tanto mozo en edad , que non avia veinte años, él se avia tan
30 cuerdamente con aquellos grandes , que contentaba á los de la una parte é de la otra , é mostraba á todos igual amor , é templaba en tal manera los fechos , que por aquello non ovie- se discordia nin rompimiento entre aquellos grandes. Pues non era menor quistion por aquellos dias entre las doncellas
35 de la casa de la Reyna , procurando cada una dellas con grand diligencia tener mayor parte en Don Alvaro de Luna. E non avia ninguna dellas que con él fablase veyendo su gentileza, é conosciendo sus virtudes é gentil condición , que le non re-
C 2 qui-
so Crónica del Condestable
quiriese por honestas palabras de casamiento. Mas Don Alva* ro escusabase dellas muy cortes é enseñadamente , diciendo- Íes , que aquello avria él á buena dicha , é grand bienaventu- ranza , mas que él era un caballero pobre , é tan mozo que non avia fecho ningún bien de su persona , é fasta ver é co- 5 noscer bien de sí lo que valia , que él avia fecho voto de non casar. E en aqueste tiempo avia en la casa de la Reyna una doncella muy fermosa , é muy bien criada , é dotada de mu- chas gracias é virtudes , la qual avia nombre Doña Inés de Torres , segund dicho avernos , é aquesta valia con la Reyna 10 mas que las otras , é que otra persona alguna que se supiese, é tanto que los oficiales de la casa del Rey é de la Reyna to- dos eran puestos por su mano , é facíase todo lo que aquella doncella quería. Esta estaba tanto pagada é contenta de Don Alvaro de Luna , que todas las cosas que ella sabia é entendía 15 que le podian complacer , todas las procuraba é facia con mucha diligencia, é llamábale fijo. E como yá Don Alvaro de Luna nun- ca se partía de la cámara del Rey por ordenanza é mandado de la Reyna su madre , que non quería fiar de otra alguna persona que estoviese con el Rey de contino, salvo Don Alvaro de Luna, 20 Doña Inés de Torres que era tanto cercana á la Reyna , como todo el aposentamiento del Rey é de la Reyna era en la casa del Rey , en veyendo Doña Inés que Don Alvaro de Luna se sentía enojado , é mostraba tener algún mal , ella lo apiadaba é curaba con sus proprias manos, non dando lugar á que otra nin- 25 guna tratase su persona salvo ella. E en aqueste tiempo Do- ña Inés de Torres le movia muchas razones é fablas , dándo- le á entender como lo amaba muy de corazón. E Don Alva- ro de Luna que siempre desde niño puso su corazón en altos lugares en todas las cosas que oviese de facer , disimulaba las 30 fablas , é facia que non las entendía. E Doña Inés de Torres en- tendiendo aquello, pensó que Don Alvaro fuese enamorado de una doncella de la Reyna , que se llamaba Costanza Bar- ba , é que por amor de aquella non acudía assi á lo que ella quería , é non se pudo detener que non se lo dixese en esta 3$ guisa: ,,Yo entiendo señor fijo (que assi le llamaba ella) que ,, el vuestro corazón es enagenado en otra parte , en tal ma- „ ñera , que non sois señor de vos , é yo bien creo que sien- do
Don Alvaro de Luna. 21
,,to quien vos apodera tanto : esta es Doña Costanza Barba." Estonce Don Alvaro dixola : „ Por Dios , señora , vos os enga- „ ñais en esta parte , é non juzgáis derechamente mi corazón." Eassi pasaban cada dia muchas cosas. Tanto fué mirado en aque-
5 lias fiestas é honras que Doña Inés de Torres facia á Don Alvaro de Luna , que algunos creyeron que él ficiese della su volun- tad , especialmente Juan Alvarez de Osorio , que avia muy grandes zelos de Don Alvaro de Luna, segund la historia lo ha contado. E por aquella cabsa , é por aqueste Juan Alvarez ser
10 uno de los grandes del Regno, tenia grand parte en la Reyna Doña Catalina madre del Rey ," é en la su casa , é con gran- des zelos que avia de Don Alvaro , é de Doña Inés de Tor- res , quando vido que non podia apartar del Rey , nin de la su corte á Don Alvaro , usó otra via para se remediar , é
15 fizo entender á la Reyna que Don Alvaro estaba enamorado de Doña Costanza Barba , é ella del , é que los debia facer ca- sar en uno antes que otra cosa dello resultase. E la Reyna un dia llamo á su cámara á parte á Don Alvaro , é dixole que la esperase alli ; é la Reyna entró á un retrete de su cámara á
ño donde tenia á Doña Costanza Barba , é á su madre , á fin de los desposar luego alli. E comenzó de fablar la Reyna con ella de como dexaba yá en la cámara á Don Alvaro de Luna , é comenzó á descir la Reyna á la doncella é á su madre , de las virtudes de Don Alvaro. E como Don Alvaro quedaba en
55 la cámara , é sintiese la fabla , é aún oyese parte della , é en- tendiese que se fablaba de su casamiento , fué tanto turbado é fuera de sí , que sin otro detenimiento se partió de la cá- mara donde la Reyna le avia mandado estar , é fabló con al- gunos grandes de la corte quexandose de aquel fecho , é di-
30 ciendo ,,que se tenia por muy desdichado por la Reyna aver ,, querido tener aquella maña con él, siendo él un caballeio ,, pobre , é tanto mozo , é quererlo ella trabar con una donce- „ lia pobre tan prestamente.'* E non quedó la Reyna menos quexosa é enojada de Don Alvaro , por averse partido assi de la
25 cámara donde le avia mandado esperar. E bien entendió la Reyna que Don Alvaro avia sentido la fabla , é non le avia placido della. E estovo Don Alvaro por aquella razón algu- nos dias que non fue á palacio , mas non duró mucho , ca
el
22 Crónica del Condestable
el Rey afincadamente demandaba por Don Alvaro , tanto que ovo de venir. E la Reyna vista la voluntad de Don Alvaro, non le fabló mas de aquel fecho. Durante estas cosas estovo el Rey contino en Valladolid , é aquesto fué en el año del Nascimiento del Señor de mil quatrocientos é diez é siete años. £ E de aquel tiempo non fallamos cosa que de contar sea en esta historia , salvo que aquel año declararon en Constancia por Padre San&o á Martin Quinto. E el año de antes morio' el Rey Don Fernando de Aragón , é alzaron por Rey en Ara- gón á su fijo el Rey Don Alfonso. jo
TITULO VIII.
COMO IBA CRESCIENDO DON ALVARO
de luna en estado é virtudes , é como fué jerido en
Madrid en la justa el dia que entregaron
el Regno ai Rey.
ANdando el año del Nascimiento del Señor de mil qua- trocientos diez é ocho años , é el reynado de Don Juan Rey de Castilla é de León en doce años , estando Don Al- varo de Luna con el Rey en Valladolid , jueves dos dias de Junio morio' la Reyna Doña Catalina madre del Rey , é el 15 Rey partió de Valladolid , é Don Alvaro de Luna con él , é los otros grandes que con él estaban , é fuese á Oterdesillas, é dende á Medina del Campo , é allí desposaron al Rey con la Infanta Doña María su prima , fija del Rey Don Fernan- do de Aragón , é ficieronse grandes fiestas de justas é torneos 2a é danzas , é otros placeres. En las quales fiestas Don Alvaro de Luna se aventajaba entre todos , assi por el grand favor que el Rey le daba , como por la su mucha gentileza é des- treza que mostraba en todo lo que descia é facia. Ca si el Rey salia á danzar non quería que otro caballero ninguno, 25 nin grande nin Rico orne danzase con él , salvo Don Alva- ro de Luna , nin quería con otro cantar , nin facer cosa , salvo con Don Alvaro , nin se apartaba con otro á aver sus conse- jos é fablas secretas tanto como con éL De la otra parte que todas las dueñas é doncellas lo favorescian mucho. Don Al- 30
va-
Don Alvaro de Luna. 23
varo era mas mirado é preciado entre todos aquellos que en las fiestas se ayuntaron. E después quando el Rey se retraía á su cámara á burlar d aver placer , Don Alvaro burlaba tan cortés é graciosamente , que el Rey é todos los otros que con
5 él eran avian muy grand placer. E si fablaban en fechos de caballería , aunque Don Alvaro era mozo , él fablaba en ellos, assi bien é atentamente que todos se maravillaban. E aquel fué desde niño su mayor estudio , entender en los fechos de ar- mas é de caballería , é darse á ellos , é saber en ellos mas fa- lo cer que decir. E si otras veces razonaban algunos alabando á sus amigas , é contando sus casos de amores , Don Alvaro los sabía assi graciosamente descir , que todos avian muy grand voluntad de le oir fablar , é el Rey sobre todos. E Don Alva- ro se ovo tan discretamente en sus amores , guardando en
1 5 ellos lealtad é secreto tanto , que por aquello era mucho mas amado é preciado de todas las dueñas é doncellas , é muy grandes señoras , non solamente de los que le veían , mas de otras muchas que sin lo ver se pagaban é enamoraban del, é lo querían é lo deseaban , oyendo sus virtudes , é sabien-
20 do su grand gentileza. E yo non niego que algunas grandes señoras se pudiesen aqui nombrar en esta historia , las qua- les verdaderamente fueron presas del su amor , é se ofrescie- ron á mayores peligros , que los flacos corazones de las mu- geres deben ser obligados por causa del ; mas non sería ho-
25 nesta cosa que aquel Don Alvaro de Luna , que por fechos de armas , é composición de singulares libros por él mismo sabiamente ordenados : é por discretas é muy ordenadas cancio- nes ensalzó la virtud de las mugeres , la fama é vida de algunas de aquellas , el su historiador recontando sus fechos en algu-
30 na manera mancillase. En esta guisa iban cresciendo de cada día las virtudes é bondades , é el claro nombre de Don Alvaro de Luna , é todos lo iban presciando mas. E partid de Medina del Campo Don Alvaro de Luna con el Rey de Castilla, é fué dende á la villa de Madrid , é estovo ende todo aquel año.
35 E á seis dias de Marzo del año siguiente entregaron al Rey el Regno de Castilla , é licieron grandes fiestas , é torneos é justas , las quales ovieran sido mas alegres é mayores , é du- raran mas , salvo por aver seído ferido en la justa Don Alva- ro
24 Crónica del Condestable
ro de Luna , é acaesció en esta guisa. Don Alvaro quiso man- tener en aquel día que el Rey tomo el regimiento de sus Recrnos , é mantovo él é un fijo del Condestable Don Ruy López Davalos que estonce era. E Don Alvaro de Luna avia salido á la justa muy ricamente armado , é con unos paramen- 5 tos muy ricos , é levaba assimismo aquel día una joy a de su amiga de unas tranzaderas de oro é seda , que le ceñían por las espaldas , é por encima de la vuelta del escudo ; é muchos de los caballeros mancebos , é grandes ornes de la corte , acompañaban aquel dia á Don Alvaro de Luna, é unos le- iq vaban las lanzas , é otros el yelmo , é otros le iban sirviendo de lo que era menester. E Don Alvaro avia grand voluntad de lo facer muy bien aquel dia , assi por le mirar el Rey su señor , como muchas dueñas é doncellas , é grandes señoras que alli estaban , é por amor de la joya que de su amiga levaba; 1 5 se^und que lo avernos contado. E fizólo muy bien aquel dia, é rompió muchas lanzas, é trajo muy buen tiento, é andovo muy fermoso caballero , é fué el mas presciado é loado de todos los otros : é yá el Rey le avia enviado á decir que non ficiese mas, que farto avia trabajado por estonce. Don Alvaro que nunca ja- 20 más en los fechos de caballería , nin en las otras cosas que ovie- se de facer sintió aver trabajo , nin menos temió peligro que por esta causa le pudiese venir , envió un caballero á suplicar al Rey quisiese dar licencia para facer una carrera tan solamente. E á la sazón estaba en el rencle de la tela de la otra parte Gonzalo 25 de Quadros , que era uno de los mayores justadores é mas va- Tientes é punteros , que por estos dias avia en la corte del Rey. Los Caballeros eran buenos , é muy deseosos de facer bien , é viniéronse alli el uno al otro , é Don Alvaro encon- tró á Gonzalo de Quadros por encima la vuelta del escudo, 30 de tan grand encuentro que le puso por sobre las ancas del caballo , é si la lanza non se rompiera sacáraio de la silla se- gund el encuentro fué grande , é en buen lugar. E Gonzalo de Quadros encontró á Don Alvaro por la vista del yelmo, é el roquete de la lanza abrió la vista , é encontróle en la 35 frente , é con las puntas del roquete quebrantóle todo el cas- co de aquella parte de la cabeza ; pero Don Alvaro non ca- yó del caballo , é comenzó salir tanta sangre de la ferida por
la
Don Alvaro de Luna. - 25
la vista del yelmo , que todos los paramentos é sobrevistas , é las tranzaderas que su amiga le avia enviado fueron llenas de sangre. E estonce llegaron muchos de aquellos caballeros á él de los que le servían é acompañaban en la justa , é tira- j ronle el yelmo , é decendieronle del caballo. E las dueñas é doncellas que avian tanto mirado á Don Alvaro como lo avia fecho bien , é lo vieron ferido é todo ensangrentado , comen- zaron á facer el mayor llanto del mundo. E el Rey man- dó cesar la justa , é ovo muy grand pessar de la ferida de Don 10 Alvaro , é todas las fiestas fueron tornadas en tristeza é des- placer por aquella ferida de Don Alvaro. E quando aquellos caballeros llegaron á Don Alvaro de Luna , é lo íicieron apear del caballo , él les dixo , que < para qué lo facían apear? que non tenia mal ninguno porque dexase de facer lo que te- 15 nia entre las manos. E estonce ellos le dixeron que estaba muy mal ferido , é que mas avia menester los maestros , que non aquello , é íicieron traer del agua , é como ge la lanzasen so- bre la cara , él comenzó' de entrar en sí , como quien recuer- da de un sueño , é comenzó demandar ¿dónde estaba, é qué 20 sangre era aquella que tenia? Estonce le dixeron : ,,Vos estáis ,, ferido muy mal de un encuentro que ovistes en la justa." E alli se comenzó de recordar , ca la grand ferida lo avia sa- cado fuera de sí , é leváronlo de alli en unas andas á su posa- da , é el Rey mandó llamar los mejores maestros Cirujanos 25 que tenia en su corte , é todos los mejores de la comarca , é mandóles que assi curasen del como de su persona mesma. E en grand peligro estovo Don Alvaro de Luna de aquella feri- da , ca todos pensaron que moriera , ca le sacaron bien veinte é quatro huesos de la cabeza , é veníanle grandes accidentes é 30 muy amenudo. E fuera muy grand pérdida é daño si Don Alvaro moriera aquella sazón , segund las cosas que después oiréis que fizo , para las quales facer é acabar paresce ser que Dios le tenía conservado é escogido , é le plogo de lo guar- dar. Muchas veces fué el Rey de Castilla á ver á Don Al- 35 varo de Luna en tanto que estovo mal, é todos los grandes que en la corte estaban lo iban á ver muy amenudo , é las dueñas é doncellas. E mucho fué mercada su vida de Don Alvaro de Luna de todas ellas por muchas lagrimas , é mu-
D chas
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chas continuas oraciones é ayunos , é votos é promesas que le íicieron. E muchas ovo ende que prometieron con gran de- voción de non comer cabeza jamás en algund tiempo de nin- guna cosa que fuese , por él ser ferido de tal manera como avernos contado en la cabeza , por tal que Dios le librase , é le 5 diesse salud. E las que lo mas amaban é querían, como quier que públicamente* é en plaza non osaban facer semblantes tanto mas tristes, después que se retraían en sus cámaras é aposentos facían grandes llantos , é derramaban con grand cuita muchas asaz de lagrimas , é mucho verdaderas , con grandes gemidos é sospi- 10 ros dolorosos , diciendo , que si aquel mancebo tanto virtuo- so é de escogida memoria moriese , que aquella era una grand pérdida que aquella corte del Rey perdía : é que assimismo se perdería toda ó la mayor parte de la gracia , é pulicia , é gentileza de toda ella. E non fallesció dia nin noche que el 15 mal de Don Alvaro non fuese dolorosamente llorado por mu- chas señoras , fasta tanto que Dios todo poderoso por su in- finita clemencia le quiso dar segura determinación de salud. E como fuese alli entregado el Regno al Rey , el qual de cada dia mucho se pagaba mas de Don Alvaro, é lo preciaba 20 mas , é cresciale mas la voluntad de lo amar, assi como sentía crescer las bondades é virtudes de Don Alvaro, é ibale el Rey de cada dia dándole mayor parte de sí , é mayor lugar en las cosas. E como Juan Furtado de Mendoza , Mayordomo ma- yor del Rey , fuese casado con Doña Maria de Luna , fija de 25 Don Juan Martínez de Luna , prima , fijos de hermanos , de Don Alvaro de Luna , el Rey por acatamiento é contempla- ción de Don Alvaro allegó mas á sí á Juan Furtado , é fizo que de alli adelante él cupiese en las mayores co^as de sus Regnos , é con su consejo las principales se previniesen. E 30 como yá todos viesen la grand parte que Don Alvaro tenia en el Rey, é sintiesen en quanto grado el Rey lo amaba, juntáronse con Don Alvaro el Almirante Don Alfonso En- riquez , el Condestable Don Ruy López Davalos , é el Ade- lantado Pero Manrique , é Don Gutierre , Arcediano de Gua- 35 djlaxara , que fué después Arzobispo de Toledo , á los qua- les el Rey daba mayor cabida en las cosas por contemplación de Don Alvaro. E la grand cabida que Don Sancho de Ro- jas,
Don Alvaro de Luna. 27
jas , Arzobispo de Toledo , fasta alli tenia en los fechos del Regno , de alli en adelante se fué amenguando , é faciendo me- nos. E partió el Rey de Madrid , é fué á tener el Domingo de Ramos á Segovia , é Don Alvaro de Luna quedo en Ma- 5 drid , ca aún non era sano de la ferida.
TITULO IX.
DE LA MANERA QUE DON ALVARO DE LUNA
tovo en Segovia con el Rey t é con los grandes del Regno , é como fizo e sacó gente de armas con estandarte.
DEspues que Don Alvaro fué sano de la ferida , partióse de Madrid , é fuese á Segovia para el Rey , é falló que era yá ende venido el Rey Don Juan de Navarra , é el In- fante Don Enrique , é el Conde Don Fadrique , é el Conde
10 de Castro , é el Arzobispo de Santiago , é otros grandes ca- balleros del Regno , é con ellos juntóse de la una parte el Arzobispo Don Sancho , contra los que avernos dicho que estaban cerca del Rey. E si bien se mira en esta verda- dera historia , nunca Don Alvaro de Luna estovo absenta
15 de la corte , que luego en ella non oviese grand división , é vandos muy formados. E como cada una de aquestas par- tes toviese puestos en la cámara del Rey algunos caballe- ros de dos en dos por parte de cada uno , Don Alvaro de Luna quando llegó sintió que estaba todo en otra guisa , é
20 que los que diximos que con él se avian juntado non le aca- taban segund solian , nin le guardaban aquello que con él avian puesto , nin facían del la cuenta que solian , nin lo lla- maban á los consejos , nin le daban parte nin cavida en las co- sas , nin assimismo á Juan Furtado E estonce entendió que
25 convenia reparar por discreción , lo que por absencia se avia dañado. E fabló con Juan Furtado , é dixole , que se juntase con él , é toviese corazón para seguir lo que él faria , ca mas valia que sus debdos oviesen el lugar é cercanía con el Rey, que non los estraños. E Juan Furtado le respondió , que des-
30 cia bien , é que assi lo faria. E fabló Don Alvaro con el Rey
D 2 quan-
26 Crónica del Condestable
chas continuas oraciones é ayunos , é votos é promesas que le ficieron. E muchas ovo ende que prometieron con gran de- voción de non comer cabeza jamás en algund tiempo de nin- guna cosa que fuese , por él ser ferido de tal manera como avernos contado en la cabeza , por tal que Dios le librase , é le 5 diesse salud. E las que lo mas amaban é querían, como quier que públicamente* é en plaza non osaban facer semblantes tanto mas tristes, después que se retraían en sus cámaras é aposentos facían grandes llantos , é derramaban con grand cuita muchas asaz de lagrimas , é mucho verdaderas , con grandes gemidos é sospi- 10 ros dolorosos , diciendo , que si aquel mancebo tanto virtuo- so é de escogida memoria moriese , que aquella era una grand pérdida que aquella corte del Rey perdía : é que assimismo se perdería toda ó la mayor parte de la gracia , é pulicia , é gentileza de toda ella. E non fallesció dia nin noche que el 15 mal de Don Alvaro non fuese dolorosamente llorado por mu- chas señoras , fasta tanto que Dios todo poderoso por su in* finita clemencia le quiso dar segura determinación de salud. E como fuese allí entregado el Regno al Rey , el qual de cada dia mucho se pagaba mas de Don Alvaro, é lo preciaba 20 mas , é cresciale mas la voluntad de lo amar, assi como sentía crescer las bondades é virtudes de Don Alvaro, é ibale el Rey de cada dia dándole mayor parte de sí , é mayor lugar en las cosas. E como Juan Furtado de Mendoza , Mayordomo ma- yor del Rey , fuese casado con Doña María de Luna , lija d& 25 Don Juan Martínez de Luna , prima , fijos de hermanos , de Don Alvaro de Luna , el Rey por acatamiento é contempla- ción de Don Alvaro allegó mas á sí á Juan Furtado , é fizo que de alli adelante él cupiese en las mayores co¿as de sus Regnos , é con su consejo las principales se previniesen. E 30 como yá todos viesen la grand parte que Don Alvaro tenia en el Rey, é sintiesen en quanto grado el Rey lo amaba, juntáronse con Don Alvaro el Almirante Don Alfonso En- riquez , el Condestable Don Ruy López Davalos , é el Ade- lantado Pero Manrique , é Don Gutierre , Arcediano de Gua- 35 dalaxara , que fué después Arzobispo de Toledo , á los qua- les el Rey daba mayor cabida en las cosas por contemplación de Don Alvaro. E la grand cabida que Don Sancho de Ro- jas,
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jas , Arzobispo de Toledo , fasta alli tenia en los fechos del Regno , de alli en adelante se fué amenguando , é faciendo me- nos. E partió el Rey de Madrid , é fué á tener el Domingo de Ramos á Segovia , é Don Alvaro de Luna quedo en Ma- drid , ca aún non era sano de la ferida.
TITULO IX.
DE LA MANERA QUE DON ALVARO DE LUNA
tovo en Segovia con el Rey , / con los grandes del
Regno , é como fizo e sacó gente de armas
con estandarte.
DEspues que Don Alvaro fué sano de la ferida , partio'se de Madrid , é fuese á Segovia para el Rey , é falló que era yá ende venido el Rey Don Juan de Navarra , é el In- fante Don Enrique , é el Conde Don Fadrique , é el Conde
10 de Castro , é el Arzobispo de Sancliago , é otros grandes ca- balleros del Regno , é con ellos juntóse de la una parte el Arzobispo Don Sancho , contra los que avernos dicho que estaban cerca del Rey. E si bien se mira en esta verda- dera historia , nunca Don Alvaro de Luna estovo absenta
15 de la corte , que luego en ella non oviese grand división , é vandos muy formados. E como cada una de aquestas par- tes toviese puestos en la cámara del Rey algunos caballe- ros de dos en dos por parte de cada uno , Don Alvaro de Luna quando llegó sintió que estaba todo en otra guisa , é
20 que los que diximos que con él se avian juntado non le aca- taban segund solian , nin le guardaban aquello que con él avian puesto , nin facían del la cuenta que solian , nin lo lla- maban á los consejos , nin le daban parte nin cavida en las co- sas , nin assimismo á Juan Furtado E estonce entendió que
25 convenia reparar por discreción , lo que por absencia se avia dañado. E fabló con Juan Furtado , é dixole , que se juntase con él , é toviese corazón para seguir lo que él faria , ca mas valia que sus debdos oviesen el lugar é cercanía con el Rey, que non los estraños. E Juan Furtado le respondió , que des-
30 cia bien , é que assi lo faria. E fabló Don Alvaro con el Rey
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quando vido que todos assi estaban repartidos , disciendole : „ Señor , pues yo solo quedo , é todos estos caballeros tienen „ fechas sus compañías ante vuestra cámara, mandad á mí an- „te ellos que me acueste á los pies de vuestra cama." E el Rey le díxo que lo faria. E estando el Condestable Don Ruy 5 López Davalos , é el Adelantado Pero Manrique , é el Almi- rante , é los que eran de su parte , en la cámara una noche, en queriéndose acostar el Rey , llamo á Don Alvaro , é man- dóle que se acostase á los pies de su cama. E como el Rey se lo mandase , Don Alvaro lo fizo luego. E como quiera que 10 el escándalo fué grande entre todos , grandes fueron las ame- nazas que íicieron á Don Alvaro estos grandes que con el Rey estaban. Ca el Adelantado Pero Manrique , e otros gran- des ornes avian procurado mucho acostarse á los pies del Rey , mas non les avia seido dado lugar. El Rey por dar' ma- 1 5 yor favor á Juan Furtado , por contemplación de Don Alva- ro de Luna , salió de su alcázar á posar á las casas de Juan Furtado , que en aquel tiempo eran asaz notables, é quedaron todos los otros grandes que pensaron apartar á Don Alvaro del lugar que tenia con el Rey , mucho fuera de donde pensaron 20 estar , por quanto las cosas les respondieron mucho por el con- trario de como en aquel tiempo las esperaban. En esta guisa que avernos dicho tovo manera Don Alvaro de Luna con grand ánimo é corazón é mucho seso, veyendo clara é manifiestamen- te como todos aquellos grandes del Regno que por estonce 25 estaban allí ayuntados é congregados , é que yá eran en van- dos é grand división , como aquello cesase , é se ficiese lo que él quería. Trató Don Alvaro con el Rey , como se diese orden , que los grandes de los sus Regnos se partiesen por los tercios del año á servir el su consejo , é los otros que fue- 30 sen fuera de la corte. E los primeros que quedaron á servir el consejo del Rey por cabsa de Don Alvaro , fueron el Rey de Navarra , é Juan Furtado de Mendoza , é Fernando Al- fonso de Robles , é los Do&ores Francisco Yañes , é Diego Rodríguez , é otros asaz letrados. E por atraer Don Alvaro %$ al Arzobispo Don Sancho de Rojas, tovo manera como Ruy Diaz de Mendoza , fijo de Juan Furtado , casase con una so- brina de Don Sancho Arzobispo de Toledo , la qual se lla- ma-
Don Alvaro de Luna. 29
maba Doña Inés de Rojas , muger que avia seido de Luis de la Cerda. E por ende quedo el Arzobispo con los primeros que quedaron á servir al consejo del Rey. E salieron de la corte el Infante Don Enrique , é el Adelantado Pero Man-
5 rique , é el Condestable Don Ruy López , é Don Gutierre, Arcediano de Guadalaxara E ordenóse alli casamiento del In- fante Don Juan , con Doña Blanca Reyna de Navarra. E assi quedó Don Alvaro de Luna en la corte , é desrizo por aque- lla vez los vandos que en ella eran comenzados á formar , por
10 los que avernos dicho. En las cosas que Don Alvaro fizo aili por estonce , non mostró menos corazón que sabiduría para bien les consejar , é bien se dio á entender que en él avia to- do aquello que debe aver en los que están cerca de los Re- yes ; es á saber , sabiduría para bien les consejar , é corazón
15 para non dexar por temor de facer aquello que entienden que mas cumple al servicio dellos , é bien público de los sus Reg- nos. E de alli vino Don Alvaro con el Rey á Valladolid , é quando salió de Segovia Don Alvaro sacó bien trescientos ornes de armas de su casa , é estandarte , é fué aquella la pri-
«20 mera vez que lo sacara , ca fasta aquel tiempo non quiso sa- car vandera de sus armas , nin otra seña alguna. E venían ya con él , é so el fondón de su vandera , García Alva- rez , señor de Oropesa , é Alfonso Tellez Girón , señor de Belmonte , é Don Alfonso de Guzman , Señor de Sánela Ola-
55 lia, é Alguacil mayor de Sevilla , é Pero de Portocarrero , señor de Moguer , é otros muchos nobles é fijos de grandes ; ca todos amaban darle sus fijos por las costumbres é buenas mañas que en él avia. E de alli partió Don Alvaro con el Rey , é vino á Toledo á traer el cuerpo de la Reyna madre
o0 del Rey , é dende á Madrid á tener la Navidad , é comenzó el año del Nascimiento del Señor de mil é quatrocientos é veinte años,
TI-
30 Crónica del Condestable
T I T U L O X.
COMO ESTANDO DON ALVARO DE LUNA
con el Rey en Oter destilas , el Rey fué tomado por el Infante
Don Enrique , é por otros grandes del Regno que
fueron echados de Segovia.
VEnido Don Alvaro de Luna con el Rey de Castilla á la villa de Valladolid, é estando ende, partió dende el Infan- te Don Juan para se ir á casar con la Reyna Doña Blanca de Navarra , segund era ordenado en Segovia , é la historia lo ha con- tado. E el Rey se partió de Valladolid , é fuese á Oterdesillas , é 5 con él el Infante Don Enrique, é Don Alvaro de Luna , é Juan Furtado de Mendoza , Mayordomo mayor del Rey , é Mendo- za, señor de Almazan. E como los que algunos graves é terri- bles fechos quieren facer , de noche é de dia velan pensando como los podrán assayar é salir con ellos, é buscan el tiempo 10 mas dispuesto que fallan , é procuran lugar mas convenible pa- ra los poner en obra : el Infante Don Enrique , segund dicho avernos , por tener mayor parte en la casa del Rey , é dispo- ner de la persona del Rey , é de los fechos del Regno á su guisa , avia yá atraído á sí algunos grandes del Regno , é avia 1 5 partido en dos partes las voluntades de los grandes , que fas- ta alli estaban en una voluntad , procurando como la mayor parte siguiese á él , é la otra parte siguiesse al Rey Don Juan de Navarra su hermano. En esta guisa el Infante Don Enri- que comenzó de escandalizar la corte é el Regno, é sembrar 20 debates nuevos, donde non se esperaban averíos, moviendo van- dos contra su hermano el Rey Don Juan de Navarra, é assimis- mo terribles é abominables cosas contra su Rey é señor , pen- sando de noche é de dia co'mo avrian lugar sus malos propó- sitos , é flagiciosos deseos. E como aqueste Infante Don Enri- 25 que vido al Rey de Navarra su hermano ser partido de la cor- te , é al Rey de Castilla estar aforrado é con poca gente en Oterdesillas , pensó de se apoderar de la persona del Rey , é de lo tomar , opresar , é prender , é desterrar los que cerca del estoviesen , é ponerle otras personas é guardas de su ma- 30
no.
Don Alvaro de Luna. gi
no. E una mañana domingo catorce dias de Julio de aquel año , fué al palacio del Rey , é con él el Condestable Don Ruy López Davalos , é el Adelantado Pero Manrique , é Pe- ro de Velasco , que después fué Conde de Aro , é Pero Ni- ^ ño , é rompieron las puertas del palacio del Rey , é prendie- ron ende á Juan Furtado de Mendoza , é á su muger , los quales dormían en el palacio , é aún estaban en la cama , é dexaron á Pero Niño con gente que les guardase , é prendie- ron á Mendoza , señor de Almazan , que dormía en palacio, 10 é entregáronlo á Pero de Velasco , que después fué Con- de de Aro , é otros oficiales é guardas del Rey. E llega- ron á la cámara del Rey , é el Rey aún estaba en la cama , é dormía , ca era grande mañana , é dormía en la cámara é á los pies del Rey Don Alvaro de Luna. El qual como recor- 15 dase é viese al Infante , é aquellas gentes que asi entraban con tanto atrevimiento é desmesura por la cámara , fasta lle- gar é tomar al Rey , Don Alvaro sin se alterar nin facer nin- gún mudamiento , antes con mucho esfuerzo en el semblan- te afirmase descirles estas palabras : ,,< Buena gente , tan de ma- so ,,ñana donde > ¿Hoy se vos es olvidada , Infante , la reveren- ,, cia que á los Reyes es debida , quanto mas al nuestro Rey ,, é señor natural ? ¿Quál pensamiento fué aquel que vos fizo ,, assayar tan feo é desmesurado atrevimiento ? ¿ E vosotros que ,, lo seguis recuerdassevos de la grand deslealtad que acome- 25 ,,teis? ¿ E de como vos facéis parciales de una terrible é muy ,, grave culpa ? Ploguiese á Dios que agora yo fuese muerto, ,, é vosotros non oviesedes cometido tan deshonesto é abomi- ,, nable fecho.44 El Rey les comenzó á retraer lo que facían : é el Infante , é los que con él eran , desdan todos al Rey : ,, Se- gó ,, ñor , Don Alvaro de Luna queremos que sea cerca de vos, ,, que es virtuoso é bueno , é ama vuestro servicio 5 mas al- ,, gunos de los otros apartadlos de vos/4 E como el rebato é alboroto deste fecho saliese por la villa , é se dixese que avian tomado é prendido al Rey , é á los que con él eran , el In- 25 fante c aquellos otros ; comenzáronse de armar los unos é los otros , assi los de aquellos caballeros que yá eran presos, como algunos que Don Alvaro tenia ende, é queríanse mover todos. E en aquella hora entró en la villa por parte del Infante , que
lo
32 Crónica del Condestable
lo tenia asi ordenado , Don Rodrigo Alfonso Pimentel , Con- de de Benavente , suegro que fué después de Don Alvaro de Luna , é el Arzobispo de Sevilla. E el apellido se acrescentaba por la villa , é el Infante é los que con él eran se rescelaban yá de lo que avian fecho. E el Infante rogo á Don Alvaro 5 que él quisiese sosegar é amansar al Rey , que todo querían que fuese en sus manos , é que quisiese Don Alvaro sosegar el alboroto que en la villa se acrescentaba , cabalgando por la villa con el Infante. E estonce visto por Don Alvaro que se- gund la mucha gente que el Infante é aquellos que lo seguian 1 o yá tenían en la villa , que si la pelea se travaba de los unos á los otros avria muchas muertes , y mas de los de la parte del Rey por ser allí tan pocos , é que era poner en aven- tura la persona del Rey que estaba en mano dellos , an- tes que deliberarla por aquella manera : é que aquel fecho 1 5 por otra guisa demandaba el remedio , assi que por aque- llos respetos Don Alvaro cabalgo por la villa , é el Infante. E Don Alvaro sosegó la ira , é amanso la saña de muchos que tenían yá los corazones alterados á todo daño , disciendoles, que non se avia de remediar aquel fecho por aquella via, mas 20 que ellos estoviesen quedos , que el Rey lo remediaría é cas- tigaría quando fuese tiempo. E aquellas gentes como viesen á Don Alvaro , luego se sosegaron é ficieron su mandamien- to. Ca de tanto prescio fué siempre la presencia é palabra de Don Alvaro de Luna, é con tanta reverencia tenida, que assi 25 amigos como enemigos todos le temían é obedescian. E en es- ta guisa se apoderó el Infante Don Enrique de la persona del Rey aquella vez : é de todo aquello pesó muy de corazón á Don Alvaro , é cada dia pensaba como pudiese delibrar al Rey su señor de aquella prisión é fuerza que el Infante , é 30 los que le seguian le avian fecho , aunque pusiese su vida en aventura por libertar la persona del Rey su señor. E avia Don Alvaro sobre aquello muchas fablas con el Rey. E por parte del Infante , é de los que lo siguieron en aquel fecho , fueron movidos á Don Alvaro grandes partidos porque él quisiese ser 35 con ellos , é seguir en aquel caso su opinión , mas nunca pu- dieron mudar su firme proposito , nin alterar su clara é leal voluntad. Antes quando ge lo fablaban , Don Alvaro de Lu- na
Don Alvaro de Luna. 33
na se partía dellos con las mas honestas palabras que podia, é apartaba de sí las razones que le movían , disciendoles , que sí ellos querían que él se partiría luego de la casa del Rey é de la su corte , mas que nunca ploguiese á Dios que se pu-
5 diese decir él ser en ninguna cosa de aquellas , nin caver ja- más en semejantes fechos : é decíales , que nin tampoco non temiesen que él seria en aconsejar nin procurar daño á ellos por aquella cabsa , é assi se despedía dellos. Estas cosas assi pas- sadas partiéronse de Oterdesillas los que dicho avernos , tra-
10 yendo al Rey en su poder , apoderándose cada dia mas, é to- davía con el Rey Don Alvaro de Luna , é vinieron á Avila: é estando allí en Avila casóse el Rey con la Reyna Doña María su prima.
TITULO XI.
COMO DON ALVARO ORDENÓ COMO EL REY
se juese d Montalvan , é como lo libró de poder
del lujante.
EN grand trabajo estaba é grand cuidado Don Alvaro de Luna por ver al Rey su señor en aquella guisa, oprimido é detenido contra su voluntad. E como el Rey Don Juan de Na- varra sopiese como el Infante Don Enrique su hermano se avia apoderado de la persona del Rey , é oviese prendido é dester- rado los que de su valia eran en la corte é casa del Rey , lue-
20 go á jornadas contadas se vino á Olmedo , é comenzó de ayun- tar gente , é llegó ende mucha : é de la parte del Infante que tenia al Rey fué llamada é allegada asaz. E Don Alvaro de Luna veyendo que todos aquellos ayuntamientos de gentes eran en desservicio de su Rey é daño de sus Regnos , é men-
25 gua de su corona , é que si oviese aquella gente la batalla avria muerte de muchos , é enemistades , é divisiones perpe- tuas en los Regnos del Rey ; é si la parte del Rey de Na- varra vencía , era sacar al Rey de una prisión é ponerlo en otra : é si era vencido por parte del Infante Don Enrique que
30 tenia al Rey , era alongar al Rey la su prisión , é dat grand mengua a su corona é estado Real , é grand escándalo á sus
E Reg-
g4 Crónica del Condestable
Regnos : assi que miradas bien por Don Alvaro estas cosas, é sabiamente considerados los inconvenientes que de aquellas podían nascer , tovo manera con el Rey , é con el Infante , é con aquellos que lo tenían , que se diese lugar á algunos tratos que de la dicha parte se movieron. E concordo Don Alvaro 5 de Luna á los unos é á los otros por aquella vez , é fizo derra- mar las gentes , é concordar aquellos bolücios , porque él me- jor pudiese librar al Rey segund lo tenia pensado , é mas á honra é servicio del Rey. El qual quando oviese de ser libre non avia de ser puesto, salvo en su franco é soberano poder; 10 é por lo tal de buena voluntad quería Don Alvaro poner su propia vida en aventura , segund oiréis que lo fizo adelante. E de allí el Infante , é los grandes que con él eran , levaron al Rey á la villa de Talavera , é con el Rey iba Don Alva- ro. E allí en Talavera caso Don Alvaro de Luna con Doña 15 Elvira , fija de Martin Fernandez de Portocarrero , señor de Moguer. E dio el Rey á Don Alvaro alli á Cornago , é otros logares que avian seido de Don Alvaro de Luna su padre. E alli ordenó Don Alvaro de sacar al Rey de aquella prisión, é detenimiento feo é deshonesto , en el qual el Infante é los 20 que con él eran lo tenían , los quales eran muchos , é estaban muy apoderados del Rey , é tenían muchas guardas sobre él. E allí quiso Don Alvaro de Luna obligar su vida á la muerte por servir á su Rey con limpia é clara lealtad , sin ningund pre- cio de bienes, nin respeto de otro interés. E como quiera que 25 por el Rey de Navarra , é Arzobispo de Toledo , é otros Per- lados é grandes del Regno , que con ellos eran de la otra par- te , fuese enviado muchas veces á rogar Don Alvaro que qui- siese trabajar como el Rey fuese libre , acometiéndole grandes dádivas , assi de villas como de otros grandes bienes , é nunca 30 Don Alvaro les quiso dar cierta esperanza , nin otra fé nin seguridad que lo faria , antes les respondió que nunca pluguie- se á Dios que por ningunos bienes de aquesta vida , de villas nin de tierras , nin de otros bienes , él ficiese tan grand fecho como era aquel , salvo por servicio de su Rey, é paz é sosie- %$ go de sus Regnos ; pero para que él en aquel fecho por ven- tura trabajase , ellos le enviasen luego sus sellos é firmas é ju- ramentos , para que si el Rey fuese libre por él del poder del
In-
Don Alvaro de Luna. g^
Infante , é de aquellos caballeros que con él estaban : ellos non procediesen contra el Infante , nin contra los que con él eran, nin por aquello oviese entre ellos ningund rigor. Esto facia Don Alvaro á dos fines : por guardar al Infante é á los que
5 tenían en su poder al Rey , é desviarles el daño que por allí les podia venir : é por non dar por allí cabsa de escándalos, nin debates en los Regnos del Rey. ¡Oh avisamiento caba- lleroso ! ¡ Oh firme balanza de bondad ! Non solamente se aventura á rescebir la muerte por dar libertad á su Rey ;
i o mas aún trabaja por dar la vida á los que perderla merescian, é salvar á los que con sus fechos se dañaban. Dadas le fueron á Don Alvaro las firmas é los sellos é juramentos que de- mandó , é los que juraron fueron el Rey Don Juan de Na- varra , é Don Sancho de Rojas , Arzobispo de Toledo , ca de
15 los otros non curó de los demandar : assi porque por aques- tos se gobernaba toda aquella parte , ca ellos eran los princi- pales : como porque el fecho fuese mas secreto. E porque el Infante Don Enrique nunca se partía del Rey , desde grand mañana que se levantaba , fasta que lo dexaba acostado , orde-
20 nó Don Alvaro un sabio avisamiento : es á saber , tovo maña como el Infante se cassase allí con la Infanta Doña Catalina, con quien estaba desposado ; é el Infante lo agradesció mu- cho á Don Alvaro. E aquello facia Don Alvaro por aver me- jor lugar , para facer lo que quería , é adereszar como el Rey
25 se fuese después que el Infante fuese casado ; porque con I3 nueva muger tardaría mas las mañanas en la cama , é él podría mejor en aquel tiempo facer lugar, para sacar al Rey de allí, segund lo tenia ordenado. E fablólo é concertólo Don Alva- ro con el Rey , é con el Conde Don Fadrique , que después
30 fué Duque de Arjona , é con Don Rodrigo Altbnso Pimen- tel , Conde de Benavente. E viernes víspera de Sánelo An- drés de aquel año , al alva de aquel dia tenia yá ordenado Don Alvaro que saliesen. E como aquel que tan peligroso fecho assayaba , non avia dormido toda aquella noche , aderes-
35 zando como las bestias fuesen prestas para el Rey , é para los que con él avian de ir. E cabalgó Don Alvaro con el Rey, é el Conde Don Fadrique , é Pero Carrillo de Huete , los falcones en las manos , diciendo , que tenían una garza con-
E 2 cer-
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certada. E porque luego que salieron de Talayera venían algu- nas gentes en pos ellos , que les facían rebato , é todavía temían que viniesen mas , Don Alvaro de Luna con grand esfuerzo é corazón de caballero , que en los mayores peligros siempre tovo , fizo pasar al Rey su señor adelante , porque si gentes 5 mas recresciesen , en tanto que él peleaba con ellas , el Rey su señor libremente se pudiese ir. En esta manera levando Don Alvaro al Rey grand pieza delante de sí , andovieron tanto fasta que llegaron á un castillo que llaman Villalva , donde tenían pensado de reparar, el qual era de Diego López de 10 Ayala , yerno de García Alvarez , señor de Oropesa. E falla- ron todo el castillo despoblado , é Don Alvaro vido que non podían estar allí , para defenderse de la gente que viniese en pos ellos. E passaron adelante é fueron á Malpica , é passaron el rio de Tajo por una barca á grand peligro , ca venia el rio 1 5 muy crescido con las grandes aguas que avia fecho , é que- brdseles el remo , é ovieronse de perder. E saltando de la bar- ca en tierra vinieron á ellos rasta veinte rocines , los quales eran del Adelantado Diego de Rivera. Don Alvaro que los vido assi venir , púsose ante el Rey , ca non sabia lo que que- 20 rían facer , é aquello mesmo fizo el Conde Don Fadrique , é el Conde de Benavente, é los otros que con el Rey iban. E los de caballo les preguntaron, < qué gente eran r ó qué camino fa- cían ? Don Alvaro les respondió : ,, Buena gente, llegadvos acá „ é saberlo efe." E ellos como se llegasen, Don Alvaro apercivid 25 á sí é á los que con el Rey iban é estaban, é arremetieron de sal- to á los de caballo , é echáronles mano de las riendas de los ca- ballos, é dixoles Don Alvaro: „ Amigos , conviene que des- cabalguéis, que aqui viene el Rey , é cumple á su servicio „ que le dexeis de los mejores caballos que aquí traéis para 30 „ su persona , é los que con él venimos.'4 E los de caballo pensaran que fuesen otra gente , fasta que el Rey fabló , é di- xo : „Yo soy el Rey.'* E como lo conosciesen , á ellos fué forzado dexar los caballos , en los quales cabalgó el Rey , é Don Alvaro , é los Condes Don Fadrique , é el de Benaven- %$ te , é algunos de los que con el Rey iban. E assi passaron adelante , é adereszaron al castillo de Montalvan , del qual acaso de ventura fallaron á una doncella que avia salido á una
fuen-
Don Alvaro de Luna. 2 7
fuente del castillo , é tomaron la puerta que la doncella avia dexado abierta , é entraron dentro. E fallaron el castillo mal reparado , é sin viandas , é alojáronse en él , é metieron con- sigo algunos labradores de la tierra , que les ayudasen á velar
5 é defender el castillo , é reparáronlo. E Don Alvaro de Lu- na dio luego grand prisa á reparar el castillo lo mejor que pudo ser para tan en breve , é fizo buscar alguna vianda , la qual ovieron poca , ca bien entendió que luego vernian tras ellos, é los cercarian. E assi lo íicieron , ca vinieron ende en seguí-
io miento del Rey , é de los que con él venían , otro día de mañana el Infante Don Enrique , é el Condestable Don Ruy López Davalos , é Garcia Fernandez Manrique , é el Ade- lantado Pero Manrique , é Pero de Velasco , que después fué Conde de Aro , é Iñigo López de Mendoza , que fué des-
1 5 pues Marqués de Santillana , é Pero López de Ayala , é Pe- ro Carrillo de Toledo , é otros ; é cercaron el castillo , é assen- taron sitio sobre el Rey , é pusieron sus guardas al derredor, porque non les metiesen viandas , nin otros bastecimientos. El Rey de Castilla , é Don Alvaro de Luna , é los de dentro
jo llegaron á tanto estrecho é mengua de viandas , que mataron algunos caballos que dentro tenían , é comieron dellos el Rey, é Don Alvaro de Luna , é el Conde Don Fadrique , é los otros. E por mengua de calzado tícieron abarcas de los cue- ros de los caballos , é aquellas calzó allí el Rey , é Don Al-
25 varo, é los otros grandes que alli estaban. ¿Quál carne mas preciosa que la de aquellos caballos? ¿Qué manjar mas suave que aquél? Qualquier que lo comia non solamente facia cla- ra, é limpia su sangre, mas la de su generación ; examinaba su lealtad , é daba enxemplo de su virtud , é procuraba la li-
30 bertad é soberana preeminencia de su Rey. E aquel castillo co- mo quiera que era estrecho é mal reparado , mucho lo enno- bleció é fizo grande la real nobleza que dentro de sí conte- nia. Ca dentro de sí contenia al Rey , é al derecho de su Reg- no , é aquel que verdaderamente era guarda de su vida , é
35 acarreo de su servicio : é dentro estaba la corona é cetro de la justicia de Castilla. Alli se salvaba por mano de aquel leal é virtuoso servidor Don Alvaro de Luna. ¿Pues qué mercedes pudiera facer el Rey á Don Alvaro , que le satisfaciese tan
grand
08 Crónica del Condestable
grand servicio como le rizo , en tornarlo de subjecion en la so- berana libertad que tenia de antes ? <• Qué agradescimiento le podrían mostrar los Regnos de Castilla , por él ser cabsa de dar libertad á su Rey r* El Infante , é los que con él eran , veyen- do el grand yerro que avian fecho , é facían , é como les po- 5 dria dello recrescer grand peligro , é daños , pues el Rey era en su libre poder, comenzó aquel Infante de mover grandes par- tidos á Don Alvaro , prometiéndole villas é logares , é gran- des dádivas , assi en los Regnos de Castilla , como fuera de- Uos , porque quisiese atraer al Rey á que consintiese en algu- 10 ñas cosas que eran de su desservicio , é turbaban la soberanía de su preeminencia real. Mas Don Alvaro lo menospreció to- do , permaneciendo en su firme fe , é verdadera lealtad , co- mo aquel que entendía que ningund partido non podia ser de mayor prescio , nin de mas valía que aquel que allí gana- 1 5 ba. Es á saber , ser leal á su Rey , é firme é claro servidor á su natural señor , lo qual tenia él en mayor prescio que todas las cosas del mundo. E el Conde Don Fadrique que estaba allí con el Rey en Montalvan , segund diximos , quimera mu- cho prender por engaño al Adelantado Pero Manrique , ase- 20 gurandolo primeramente que viniese con él á fablar. Mas Don Alvaro de Luna non dio lugar á ello , disciendo , que la ma- yor virtud que podia aver en los caballeros , era la fe é la ver- dad , é que non ploguiese á Dios que donde el Rey su se- ñor estaba ninguno fuese preso por cautela nin engaño , mas 25 que los caballeros por otras vias é maneras mas caballerosas debían , é eran obligados , buscar venganza de los que enten- dían que les avian errado. E salió algunas veces Don Alvaro á fablar con el Infante Don Enrique en esta guisa é manera que vos contaré. Venían quatro por quatro : de la pai te del 30 Infante venía él mismo , el Adelantado Pero Manrique , é el Condestable Don Ruy López Davalos , é Garci Fernandez Manrique : é de la parte del Rey iban Don Alvaro de Luna, é Pero Portocarrero , señor de Moguer , hermano de su muger de Don Alvaro , é otro caballero de Galicia , é otro caballero. 35 E Don Alvaro de Luna se apartaba de los tres caballeros que iban con él : é el Infante , é cada uno de los otros , uno á uno , ve- nían á fablar con él. Assi que el Infante , é todos los que con él
ve-
Dcn Alvaro de Luna. oq
venían , fablaban solamente con Don Alvaro , é él fablaba con todos. De las quales fablas Don Alvaro busco un medio , el qual fué alli ávido por conclusión , é fué aqueste : que él ter« nía manera que el Rey se fuese á Segovia : é que el Infante,
$ é aquellos que con él eran , se fuesen al Espinar : é el Rey de Navarra , é los que con él eran , se pusiesen en Sánela Ma- ría de Nieva ; é que de alli concertarían como cada una par- te de aquellos pusiesen tales caballeros en el consejo del Rey, que nin la una parte , nin la otra parte juntada con el poder
10 del Rey , dañase á la otra , nin la otra á la otra , e los fe- chos de todos se ficiesen segund que convenia á servicio del Rey , é honra dellos. Deste medio plogo al Infante por es- tonce , é en esto concluyo Don Alvaro con ellos alli. E co- mo la deliberación del Rey que Don Alvaro avia procurado
15 yá se sopiese por muchas cibdades é villas del Regno , é de como estaba cercado , é por quién , juntáronse las cibdades, é la hermandad , é otras gentes del Regno , é vinieron presta- mente á descercar al Rey con mucha alegría por aver seido deliberado asi. E el Infante , é los que con él eran , partiéronse
20 del cerco , é fueronse assi por lo que Don Alvaro assentó con ellos : como por saber de aquellas gentes como venían pode- rosamente á descercar al Rey. En esta guisa quedó el Rey libre , é sirvió Don Alvaro de Luna al Rey , é puso sosie- go en los sus Regnos.
TITULO XII.
COMO EL REY DIO A DON ALVARO DE LUNA
d Sant Estevan de Gormaz , é Ayllon , con sus tierras.
25 A flTUcho fué loado é presciado Don Alvaro de Luna por \\ \^ todo el Regno , é por todas partes de las Españas, quunao fué sabido cómo deliberara á su Rey , ofresciendose á tanto peligro : é todos decían que el Rey é el Regno le devia ser mucho temido. E el Rey, que veía con quanta lealtad Don
30 Alvaro le servia , é como ponía su vida por su servicio , avia
grand
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grand voluntad de lo ensalzar, é facer uno de los principales de los sus Regnos , entendiendo de non lo poder facer en quien mejor lo sirviese é conosciese. E como el Rey de Navarra , é el Arzobispo de Toledo , é los que con él eran , sopiesen la deliberación del Rey de Castilla , vino luego ende. E el Rey 5 de Castilla partióse de Montalvan. E víspera de Pasqua de Na- vidad de aquel año vino á Villalva. E Don Alvaro de Luna yá venia muy loado de todos , é presciado , é muy cercano á la persona del Rey. E venian yá ende con el Rey muchos grandes ornes , que á las nuevas de aquel fecho avian ocurrí- 10 do. Ca venian ende el Rey de Navarra , segund diximos , é el Arzobispo de Toledo , é el Conde Don Fadrique , que fué después Duque de Arjona , é Don Rodrigo Alfonso Pímen- tel , Conde de Benavente, é Don Pedro de Estuñiga, é el Con- de de Niebla , é Don Pero Ponce de León , señor de Mar- 1 5 chena , Conde que fué después de Arcos , é García Alvarez, señor de Oropesa , é sus hermanos , que eran yá de la casa de Don Alvaro , é avian venido á él con gente. E el Rey de Navarra quisiera mucho quedar en la corte con el Rey de Castilla , é fabló con Don Alvaro de Luna : el qual le respon- 20 dio estas palabras „ que él non lo devia facer , ca seria que- brantar lo que él avia concertado en Montalvan con el In- „ fante , é la fe que le avia dado , é que non quisiese él que „ en ningund tiempo él fallesciese la verdad que él tenia pues- ta ; é demás de aquello que seria grand desservicio del Rey, 25 ,, é que avria lugar de se descir que aquella non era , nin pa- „rescia verdadera deliberación , salvo sacarlo al Rey de poder ,,de unos , é ponerlo luego en poder de los otros : mas que á ,, su parescer dexase libremente al Rey su señor regir sus Reg- ,, nos , é administrar su justicia , é quisiese estar por la orden 30 ,, que se avia dado sobre Montalvan." E como quiera que Don Alvaro dixo estas palabras que avedes oído al Rey de Navar- ra , todavía el dicho Rey porfiaba de querer quedar. Don Alvaro de Luna quando aquello vido , é entendió que por nin- gunas buenas razones el Rey de Navarra non quería partirse, 3^ salvo quedar en la corte , fabló con el Conde de Benavente, que fué después su suegro , é dixole : „ El Rey de Navarra ,, porfía de quedar en esta corte , lo qual quanto sea desservi-
,,cío
Don Alvaro de Luna. 41
,, cío del Rey yá lo vedes , é como va contra lo que yo assen- ,,té con el Infante sobre Montalvan ; por ende si vos enten- ,,deis de ser comígo, decidlo, para le facer que baya fuera ,, de aqui , donde non lo entendéis de facer , yo mismo lo as-
5 ,, sayaré ; porque el servicio del Rey mi señor se guarde , é la ,, fé mía que yo puse , é tengo en mucho , quede en su íir- ,, meza." E el Conde de Benavente le dixo , que le placía de ser con él en aquel fecho : é ficieron llamar sus gentes pocas á pocas al palacio del Rey. E como al Rey de Navarra se le
10 entendiese , dixo , que pues assi era , que tanto cumplía al ser- vicio del Rey , que él se quería partir. E rizólo assi : é dexó allí á Don Diego Gómez de Sandoval , Adelantado de Cas- tilla , que fué después Conde de Castro , que rlciese sus fe- chos. E Don Alvaro se fué con el Rey á tener la Pasqua de
1 5 Navidad á Talavera , é con los otros caballeros é grandes ornes que en la corte quedaron. E entró el año del Nascimien- to del Señor de mil quatrocientos é veinte é un años. E par- tió' el Rey dende , é passd el puerto á fin de ir á Segovia, segund que avia quedado concertado en el trato de Montal-
20 van. E llegó al Rey nueva , que un Arcipreste de caballe- ros non avia querido obedescer sus cartas , antes avia toma- do la maza é las bestias á el que las levaba , é por aquella cabsa fué el Rey á Aguilar de Campo , é prendiólo , é que- ría facer justicia del , salvo por ser persona eclesiástica. E yen-
25 do el Rey la vía de allá pasó por Sanclistevan de Gormaz, é con acuerdo de los de su consejo dio aquella villa é castillo con su tierra á Don Alvaro de Luna, é fizólo Conde de ella, é quisiera el Rey darle mas , salvo que Don Alvaro non lo quiso rescebir. E Don Alvaro besóle las manos al Rey por
30 aquella merced que le facia , disciendole , que Dios le dexase facer tales servicios , porque le meresciese las mercedes que le facia. Después vino el Conde Don Alvaro de Luna con el Rey á Oterdesillas , é dende á Arevalo , para se ir á Sego- via, segund se avía assentado en Montalvan. Estando ende mo-
35 rió Juan Diez , señor de Ayllon , é el Rey dio la villa de Ayllon con su tierra al Conde Don Alvaro de Luna , non procurando él ninguna cosa. E como el Infante Don Enrique aun perseverasse en su proposito contra las cosas que se avian
F ju-
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jurado é sosegado estando sobre Montalvan , comenzó de ayuntar gentes en Ocaña , é vínose con ellas derecho al Es- pinar. E con el Infante venia el Condestable Don Ruy Ló- pez Davalos , é Don Lope de Mendoza , Arzobispo de Santiago , é Pero de Velasco , que después fué Conde de 5 Aro , é Garci Fernandez Manrique , que fué después Conde de Castañeda , é otros muchos caballeros , assi de Castilla , co- mo del Andalucía , que serian por todos fasta mil ornes de caballo , ornes de armas é ginetes. E el Conde Don Alvaro de Luna quando sopo que el Infante Don Enrique venia con 10 todas estas gentes al Espinar, é non por la manera que avia con- certado con él , fué mucho maravillado dello. Mas por usar de virtud , é mayor descargo , antes de otra cosa alguna , en- vió sus mensageros al Infante , é á los grandes que con él es- taban , por los quales les fizo saber , como se maravillaba mu- 15 cho sabiendo su venida con gente de armas , passando aque- llo que con él avian concordado sobre Montalvan , é que non era aquel el camino para sus fechos facerse bien , é que les requería por la fé que con él era puesta , é por lo que á el Infante é á ellos cumplía , les rogaba quisiesen luego derramar 20 sus gentes , é estar por las cosas que avian firmado é jurado; en otra manera que se toviesen por dicho que el Rey su se- ñor mandaría venir á la su corte al Rey de Navarra , é á los otros grandes , á los quales por guardar á él é á ellos , el Rey non les dava lugar que entrasen en ella. E como quiera que 25 estas cosas fueron dichas al Infante , é á los grandes que con él venieron , non quisieron derramar sus gentes , antes cada dia procuraban , é non con poca diligencia , de se facer muy mas poderosos de gentes , é ayuntaban mas. E estonce el Rey de Castilla ávido su consejo aparte con el Conde Don Alva- 30 ro de Luna , estando en Arevalo , mando llamar gente , é mandó ende venir al Rey de Navarra , é á todos los otros caballeros é grandes ornes que estaban con él : é entro' , é que- dó por estonce el Rey de Navarra en la corte del Rey de Castilla , por la cabsa que avernos dicho. E á la fin de aquel 35 fecho tai manera tovo el Conde Don Alvaro de Luna , é tal concierto que se dio entre ellos , que en el mes de Odubre derramaron la gente que estaba ayuntada de la una parte , é
de
Don Alvaro de Luna. 43
de la otra. E aquesto ficieron , d porque el tiempo del hibier- no que venia estorvaba , d porque entre ellos se acordó algu- na cosa : mas lo cierto dello claramente non lo fallamos. Es- tando alli nascid al Rey de Navarra un lijo que ovo nombre
5 Carlos , é convido el Rey de Navarra por compadres al Rey de Castilla , é al Conde Don Alvaro de Luna. E partid el Con- de Don Alvaro con el Rey , é fueron á Toledo á tener los todos Sanólos , é estovieron ende este año , é el comienzo del año del Señor de mil quatrocientos é veinte é dos años , fas-
10 ta las Ochabas de la Pasqua del Espíritu San&o.
TITULO XIII.
COMO EL REY DE CASTILLA MANDO
prender al Infante Don Enrique, éá Don Gara Fernandez Manrique , su Mayordomo mayor , en Madrid.
PArtid de Toledo el Conde Don Alvaro de Luna con el Rey , domingo catorce dias del mes de Junio de aquel año , é vino á Madrid : é alli tovo el Rey su consejo de co- mo faria acerca de aquellos escándalos é bollicios , é ayunta-
1 5 miemos de gentes que el Infante Don Enrique avia fecho , é facia de cada dia , é el ocupamiento de la persona del Rey en Oterdesillas , é prisión é destierro de los que eran acerca del Rey , é repitiendo el cerco de Montalvan , é las otras aso- nadas , é ayuntamientos de gentes que aquel Infante avia fe-
20 clio é facia. E tovo el Rey su consejo acerca de ello con el Rey de Navarra , hermano del Infante , é con Don Sancho de Rojas , Arzobispo de Toledo , é Don Diego Gómez de Sandoval , Conde de Castro , los quales avian seido criados é fechura del Rey Don Fernando de Aragón , padre del Infan-
25 te. E fué acordado por todos juntamente , é firmado é sella- do por cada uno dellos , é aún con ellos , por el Conde Don Alvaro de Luna , é por otros Perlados é Doctores del conse- jo del Rey , que el Infante fuese preso por el Rey , é pues- to á buen recabdo. E como el Infante viniese alli á Madrid,
30 el Rey lo prendió , é con él á Don Garci Fernandez Man- rique , su Mayordomo mayor , por el qual él se regia , é en-
F 2 tre-
44 Crónica bel Condestable
tregdlos al Conde Don Alvaro de Luna , que los toviese á buen recabdo. E el Conde Don Alvaro de Luna entregó al Infante á García Alvarez , señor de Oropesa , que era suyo, é caballero de su casa , para que lo toviese : é á Garci Fer- nandez Manrique , su Mayordomo mayor , entrególe á Alfon- $ so Yañez Fajardo , Adelantado de Murcia. E luego que el Condestable Don Ruy López Davalos , é el Adelantado Pe- ro Manrique sopieron la prisión del Infante , fuyeron de los Regnos de Castilla á muy grandes jornadas , andando de dia, é trasnochando de noche , sin facerles el Rey ninguna cosa, 1 o porque se deviesen ir , nin sin les enviar á descir cosa porque se deviesen alterar. E declararon é dieron á entender en la su fuida , ser parciales con el Infante en alguna culpa , segund des- pués por ciertos procesos que contra ellos ficieron , claramente paresció. Por lo qual el Rey fizo merced de los bienes de Don 1 5 Ruy López Davalos : del repartimiento de los quales cupo al Conde Don Alvaro la dignidad de la Condestablia , é algunos locares con ella , segund la historia lo contará adelante. En este año non fallamos otra cosa que de contar sea en esta his- toria , salvo que el Conde Don Alvaro de Luna se vino á 20 Toledo con el Rey , é el Regno por estonce quedó en paz é sosiego , é el Rey en grand excelencia , é prosperidad , me- diante la orden é buen consejo que el Conde Don Alvaro de Luna daba en las cosas que el Rey avia de facer. Estu- vieron ende fasta las Carnestolendas del año siguiente. 25
TITULO XIV.
COMO EL REY BE CASTILLA FIZO SU
Condestable al Conde Don Alvaro de Luna , é de las fiestas que él fizo al Rey é ¿ su corte.
ANdando el año del Nascimiento del Señor de mil qua- trocientos é veinte é tres años , é el año del reynado de Don Juan Rey de Castilla é de León en diez é siete años, partió el Conde Don Alvaro de Luna con el Rey de la cib- dad de Toledo , é vínose con el Rey , que andaba veyendo 30 su Regno , é rigiéndolo en paz é justicia , é llegaron á la vi- lla
Don Alvaro de Luna. 45
Ha de Valladolid , é estovieron ende algunos dias. E el Rey, veyendo la grand virtud é bondad del Conde Don Alvaro de Luna , como crescia de dia en día , continuando en su ser- vicio, é la su grand cordura é discreción , á diez dias del mes de
5 Diciembre de aquel año , rizólo el Rey su Condestable en los sus Regnos de Castilla é de León , dándole el bastón de la justicia , é el mando é gobernamiento sobre todas las sus hues- tes. E dióle el Rey con aquella dignidad á Castil de Bayue- la é su tierra , é el Adrada é su tierra , é á la villa de Arjo-
10 na , la qual dignidad é bienes Don Ruy López Davalos avia perdido quando saliera del Regno fuyendo , por las cosas que se fallaron que cometiera contra la persona del Rey , segund yá es dicho. El Conde Don Alvaro de Luna besó las manos al Rey por la merced que le íacia en lo escoger en los sus
15 Regnos , é dalle aquella dignidad ; é non solamente él , mas muchos grandes ornes de la corte é casa del Rey , lo tovieron al Rey en mucha merced aquello que el Rey facia acerca de Don Alvaro. E el Condestable Don Alvaro de Luna tovo manera con el Rey que fuese con él á celebrar la fiesta de
20 la Condestablia á Oterdesillas , é fizóse assi. E el Condestable Don Alvaro ordeno allí en Oterdesillas muchas fiestas , é muy ricas justas , é otros entremeses , en los quales el Rey é toda su corte ovieron mucho placer é alegría. E el Condestable, que siempre los tales fechos fizo mas honrosos , é mas sá-
25 biamente ordenados que otro alguno , fizo allí muchos dias sala al Rey é á la su corte. E todos los caballeros é escude- ros é pages de la casa del Condestable , en la qual avia mu- chos fijos de Condes , é de grandes ornes , é personas princi- pales , procuraron de salir muy ricamente vestidos é arreados
30 á las fiestas é justas , é servir muy nueva é apuestamente en todos los otros entremeses. Alli fueron sacadas ropas muy ri- cas , que el Condestable avia dado á todos ropas de seda : é alli salieron bordaduras é invenciones de muy nuevas mane- ras , é muy ricas cintas , é collares , é cadenas , é joyeles de
35 grandes prescios, é con finas piedras é perlas , é muy ricas guar- niciones de caballos é facaneas , en tal manera , que toda aque- lla corte relumbraba é resplandecía. E todos eran muy ale- gres é contentos : é las cibdades é villas del Regno regidas
en
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en mucha justicia , é todos los pueblos en paz é sosiego : los caminos muy seguros , los maleficios castigados , é los manda- mientos del Rey con grand reverencia cumplidos. Todas es- tas cosas se endereszaban assi mediante la buena administra- ción é sano consejo que el Condestable daba al Rey su se- 5 ñor en quanto él podia. En esta guisa andaba el Rey por sus Regnos por aquellos dias adereszandolos é rigiéndolos en jus- ticia : é el Condestable Don Alvaro de Luna aconsejándo- le las cosas que avia de facer muy sabiamente. E assi pas- saron tres años , fasta el año del Señor de mil quatrocientos 10 é veinte é cinco años.
TITULO XV.
COMO EL CONDESTABLE DON ALVARO
de Luna fué con el Rey , é con sus gentes d Palenzuela , d resistir los Reyes de Aragón é Navarra , que se descia que querían entrar en el Regno de Castilla , é como el Condes- table suplicó al Rey que soltase al lujante , é como fué suelto de la prisión.
EStando el Condestable Don Alvaro de Luna con el Rey en la villa de Valladolid , á seis dias de Enero de aquel año nascid el Príncipe Don Enrique , fijo primero heredero del Rey de Castilla ; é el Condestable fué compadre del Rey 1 5 en el baptismo del Príncipe , é ficieronse grandes fiestas por todo el Regno , é muchas alegrías. En el mes de Mayo de aquel año ovo el Pvey nueva que el Rey Don Alfonso de Aragón , é el Rey Don Juan de Navarra , se adereszaban de guerra para entrar por los sus Regnos , sobre la prisión del 20 Infante Don Enrique , que el Rey mandara prender en Ma- drid , segund dicho avernos. E el Rey de Castilla fizo luego ayuntar mucha gente de los sus Regnos. E el Condestable Don Alvaro de Luna fizo llamar los caballeros e escuderos de su casa , que yá en ella avia muchos , é luego vinole allí mucha 25 é muy fermosa gente. E fué Don Alvaro de Luna , Condes- table de Castilla , con el Rey á Palencia , é dende yá levaban mucha gente de armas. Ca iba dende con el Rey el Duque
Don
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Don Fadrique , é el Almirante Don Alfonso Enriquez , sus tios , é Don Lope de Mendoza , Arzobispo de Sancliago , é los Maestres de Calatrava é Alcántara , é otros muchos caba- lleros , é grandes del Regno. E fueron á Palenzuela , é alli 5 fueron venidos al Rey Embajadores del Rey de Aragón, por los quales le rogaba que quisiese facer soltar de la prisión al Infante Don Enrique su hermano. E por aquellos Embaja- dores el Rey de Aragón enviaba mucho á rogar al Condes- table , que quisiese tener manera con su primo el Rey de ic Castilla que mandase soltar al Infante Don Enrique su her- mano , lo qual en mucho le agradesceria. E pensando atraer- lo mas á ello , enviábale á dar las villas de Borja é Magullón, que son en los Regnos de Aragón , en la frontera de aque- llos Regnos , é las firmezas é privilegios dellas , é cartas para 15 los Alcaydes que ge las entregasen. E el Condestable Don Al- varo de Luna oída la proposición de los Embajadores , esto- vo un poco que non les respondió , é después con muy se- gura cara comenzó tales palabras : ,, Oido he , caballeros , lo que el señor Rey de Aragón por vosotros me envia á des- £0 ., cir , de lo qual en dos cosas he notado la excelencia de su , virtud : en enviar á mí á rogar , pues que sin dubda man- carme podía : é lo otro en la franca é muy liberal dádiva , de las sus villas , que por vosotros me envia á proferir. El , ofrescimiento de las quales cosas, para mayor declaración 25 „de la su grand Real Alteza podría ser que fuese menester. , Mas para atraer á mí, á que en la deliberación del Infante , trabaje , ciertamente ninguna dellas era necesaria : porque , desde que primeramente cerca del Rey de Castilla mi señor ,me fallé , fué siempre mi deseo de trabajar por reconciliar la 30 ,, voluntad del Rey mi señor , á los que he sentido é siento que estaban apartados de ella , é procurar perdones á los que en algo le han errado , é mercedes á los que por servicios ge las merescen. Pues si aqueste fué mi principal deseo de tra- bajar por el bien de todos , ¿quánto mas trabajaría por la 35 ,, deliberación del Infante , siendo persona tanto conjunta é alle- , gada por debdo de Real sangre al Rey de Castilla mi se- ,ñor ? Pues diréis vosotros al señor Rey de Aragón , que yo , le tengo en mucha merced el muy franco ofrescimiento que
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,, de las sus villas por vosotros me envía á facer ; mas que non le ,, plegué á Dios que yo resciba dádiva nin merced de otro Rey ,, ninguno , por grande que sea , salvo del Rey de Castilla mi ,, señor. El quai en los sus Regnos me dá tanto , que á mí ,,non me face menester dádiva de otro Rey ninguno ; é que 5 ,,por los respetos que en las semejantes cosas siempre ove, ,,é por la interposición de la su Real persona, á mí place mu* ,, cho de trabajar por la deliberación del Infante , tanto quan- ,,to por la obra se podrá bien conoscer." El Condestable fi- zo fin á la fabla , é ios Embajadores presciaron mucho la res- 1 o puesta , é fueron muy contentos del Condestable , é del su re- posado razonar , é de la grand abtoridad del su acatamiento. El Rey de Castilla non quería condescender al ruego del Rey de Aragón , por las graves é muy feas cosas que el Infante avia cometido contra su persona Real. E por los bollicios é 15 escándalos que avia puesto en los sus Regnos , segund la his- toria ha contado , non lo quisiera facer. E el Pvey pregunto al su Condestable Don Alvaro de Luna por lo que le parescia, é que le aconsejase lo que él en aquel fecho devia facer. El Condestable le respondió en esta guisa : „Paresceme , Señor, 20 ,que la piedad é misericordia de los Reyes debe ser grande, „ quanto mas en este caso debe , Señor , de ser la vuestra acerca „del Infante, por ser la persona que es , é de vuestro linage , é „ con quien sois tenudo de usar de mayor clemencia. Assi que, ,, Señor, si él fizo algunas cosas contra la vuestra merced, en que 25 ,, vos desirviese , ó ficiese yerro , yo espero en Dios que él se ,, corregirá é enmendará, en tal manera que avrá bien conosci- ,,do sus errores , é que de aqui adelante él procurará de vos „ facer grandes servicios , segund la naturaleza é razón lo de- „ mandan." E el Rey movido por los ruegos del Condesta- 30 ble , tovo por bien que el Infante Don Enrique fuese libre de la prisión donde estaba , é fizóse assi. De quanto desagra- descimiento usó después este Infante assi acerca desta libertad que aqui rescibió por suplicación é acarreo del Condestable, como de otras muchas mercedes que el Condestable suplicó, 35 é tovo maña que el Rey le ficiese , olvidándolas todas , é mos- trándose muy desagradecido dellas , oirlo eis adelante , segund la historia lo contará. El Rey después que fizo soltar al In-
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fante , fizo derramar su gente , é el Condestable la suya , sal- vo los que traía continuos en la su casa , que era yá mucha gente. É de aqueste año non avernos otra cosa que de contar sea en esta historia del Condestable Don Alvaro de Luna , nin 5 el año siguiente , salvo que los Regnos estaban en mucha paz é sosiego , segund dicho avernos.
TITULO XVI.
COMO EL INFANTE DON ENRIQUE,
é el Rey de Navarra , é otros , trataron que el Con- destable saliese de la corte , / qué razones dieron para ello , é como él lo fizo»
ANdando el año del Nasctmiento del Señor de mil qua- trocientos é veinte é siete años , estando el Condesta- ble Don Alvaro de Luna con el Rey de Castilla en la cib- 10 dad de Zamora , por la fiesta del cuerpo de Dios , el Infan- te Don Enrique , que el Rey avia mandado soltar , é resti- tuir en sus dignidades é señoríos é bienes , á ruego é suplica- ción del Condestable Don Alvaro de Luna , después que se vido libre é suelto , é apoderado en el señorío que antes avia, 1 5 en lugar de facer gracias al Condestable por la maña que avia tenido con el Rey en la su deliberación , é procurar vivir en paz , é apartarse de los bollicios , comenzó de nuevo a los mo- ver é despertar mucho mayores , ayuntando gentes , é atrayen- do á sí á algunos caballeros é grandes del Regno , prome- to tiendoles dádivas , é disciendoles que non debían consentir , nía dar lugar á la grand privanza é cercanía que el Condestable Don Alvaro de Luna tenia con el Rey , é que -se quisiesen con él ayuntar á lo resistir , é facer apartar del Rey é de la su corte. E el debate é vando que el Infante fasta alli tenia con 35 el Rey de Navarra su hermano , comenzólo de mover contra el Condestable , como aquel que non se guiaba en aquella enemistad que tenia por razón , nin con derecha cabsa , si non que la avia tenido con su hermano , assi como después la to- vo con el Condestable Don Alvaro de Luna. Mas la cobdi- 30 cía del mandar , é la envidia que avia de aquellos que veía
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mas cerca del Rey , le cegaba assi el entendimiento , que non le dexaba verdaderamente juzgar si los que assi estaban cerca del Rey eran pertenescientes é merescedores de ello , é si era provecho é sosiego de los sus Regnos , é honra de la su co- rona Real. E por dar color aquel Infante á lo que facia , con- 5 certdse é juntóse con su hermano el Rey Don Juan de Na- varra , é con todos los mas del Regno , que entre ambos tra- xieron assi , é fueron aquestos de un acuerdo contra el Con- destable , assi por las razones que avernos dicho , como por- que veían que el Condestable non quería condescender á las 10 grandes demandas , assi de villas é tierras , como aún de ciu- dades , que á el Rey de cada dia facían en grand diminución de la corona Real , assi el Rey de Navarra con el Infante su hermano. Antes que en quanto pudo siempre defendió todas las cosas que pertenescian á la corona Real mas que otro algu- 15 no , tanto que por las defender é amparar , é aconsejar al Rey acerca dello lealmente , puso muchas veces su vida é bienes en aventura. E juntáronse el Rey de Navarra é el Infante , é los que dicho avernos , en la villa de Valiadolid. El Rey de Cas- tilla como lo sopo , fabló con el Condestable, é partió el Rey 20 de Zamora , é con él el Condestable Don Alvaro de Luna, é vínose para Simancas , é de alli comenzaron de tratar en aque- llos fechos. E el Condestable Don Alvaro de Luna, veyendo el zelo é envidia con que el Infante , é el Rey de Navarra , é los que con ellos eran en Valiadolid , se movían por lo apar- 25 tar del Rey ; bien quisiera ser apartado de aquellas cosas , é darles buen lugar en la corte é casa del Rey , á los que tan- to lo procuraban , é estar en paz en sus tierras. Mas de la otra parte veía que si él se apartaba del Rey, é de la su corte, quanto desservicio se le seguiría , é á los sus Regnos quanto escándalo; 30 porque aquellos non se movían con ningund buen respecto á lo que demandaban , nin con buen zelo de servicio del Rey, nin pro de los sus Regnos. Assi que estaba el Condestable en pensamiento é cuidado de cómo faria , como aquel que ama- ba á su Rey muy de corazón. E tratando en estas cosas fue- 35 ron puestos quatro Jueces arbitros , que veyesen si el Con- destable se debía apartar de la corte : los quales fueron , el Al- mirante Don Alfonso Enriquez, é Don Luis de Guzman, Maes- tre
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tre de Calatrava , é Fernando Alfonso de Robles , Contador mayor del Rey, é otro. De aqueste Fernando Alfonso de Ro- bles se fiaba el Condestable mas que de otra persona alguna. E aqueste Fernando Alfonso pensando que si el Condestable ¡ se partía de la corte , que el consejo é mando de las cosas quedaría en él , porque el Rey ge lo daría por ser tanto del Condestable, trato con los otros Jueces que dicho avernos, que declarasen por su sentencia, que el Condestable se pai tiesse de la corte. E aún afirmo'se el aver ordenado assi la sentencia, 10 é aún mas rigurosa que aquesta: lo qual él después padescio'j ca morio' por esta cabsa en la prisión en Uceda. E el Condesta- ble fué avisado por algunos grandes ornes sus amigos , é otras personas sus criados , que non consintiese en aquel Fernando Alfonso ; ca non trataba sus fechos segund la confianza que 15 del facía. Mas el Condestable por todo eso non quiso partir del su confianza , dísciendo , que si los amigos non se fiaban de sus amigos , ¿ en quién se podría poner la confianza , nin donde se podría fallar ? E siempre el Condestable tovo esta costumbre , dudar é deliberar mucho en rescebir amigo d ser- 20 vidor ; mas después que lo rescebia confiaba mucho del , é muy grandes yerros le faria antes que lo oviese de perder. El Rey que estaba en Simancas , ovo de aquella sentencia muy grand enojo , é porfió mucho al Condestable que non se partiese. E el Condestable le dixo : ,, Señor, ¿quién podrá negar que 25 ,,la partida mia de vuestra corte noble, por la qual el Rey ,de Navarra é el Infante, é los que con ellos son , tanto se , trabajan , é el apartamiento de vuestra Real é muy virtuosa , persona , á mí non sea duro é áspero de sofrir ? E si la con* , tinuacion é luenga crianza es poderosa de poner é acrescen- 30 ,, tar debdo é grand amorío , non solamente en el linage de , los ornes , mas aún en todas las otras cosas que viven , < quán- , to mas debe aver fecho en mí , assi la crianza é continua cer- canía de vuestra Realeza , como las grandes mercedes é bie- , nes que vos , Señor , con generoso é con Real corazón acer- 35 ,,ca de mí aveis fecho ? A los quales beneficios yo me mos- , traria desagradescido , si el apartamiento de vuestra casa é